Un juez, un pastor, un alcalde, un expresidente…falta uno


Hernán Cabrera M.

Había una vez un pastorcito que encantaba con su verbo, con palabras de alabanzas divinas, pero que en las noches y en secreto hacía de las suyas con jovencitas, que guardaron silencio durante mucho tiempo. Ese pastor de Dios está encerrado entre rejas, bajo acusación de estupro y abuso sexual. ¿Dios estará informado de uno de sus predicadores que le gustaba la carne?



En otro lugar de la región encantada ahí estaba un juez, que a nombre de la justicia, usaba sus influencias y sus alcances, pero que estaba en fechorías y cometiendo delitos. Hasta que 32 maletas fueron vistas y se hicieron humo ante la mirada del mundo entero. Ese juez acompaña al Pastor, pero dice que las acusaciones son mentiras del demonio, el enemigo de Dios.

De pronto apareció el rey de los magos, ese que hacía desaparecer cemento y mercados, para desviar millones de bolivianos a otros destinos, que haciendo uso de su importante cargo de Alcalde quiso cometer cuantas travesuras en su ciudad, pero fue descubierto y ahora acompaña al Pastor y al Juez, tríada que desde las celdas podrán ir construyendo su instrumento de liberación y sus narrativas que no son los que sus acusadores y la prensa los califica, no son esos delincuentes que dicen ser sus enemigos. Son angelitos, que han cumplido con sus responsabilidades, que nunca se robaron un solo centavo y que están protegidos por el mando y la palabra de Dios.

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Está en gestación, dicen los internos de Palmasola, un Instrumento Político para la Liberación de los Oprimidos y Acusados, que se preparan para futuras elecciones nacionales.

No sólo están ellos entre rejas, además del  juez, pastor, alcalde; sino también un expresidente de Bolivia, un exministro y otros ex. Ahora dicen que la justicia funciona y que es independiente. Pero falta un inquilino que desde hace más de un año tiene órdenes de aprehensión y se burla de la justicia. Está pertrechado y custodiado por sus bases sociales en una zona tropical, donde ni la justicia ni la policía pueden ingresar, si lo hacen los estarán esperando con todo para evitar que su jefazo sea aprehendido y trasladado a Palmasola, San Pedro, Chonchocoro, El Abra.

Algunas cárceles de Bolivia alojan a importantes ex autoridades, acusadas de haber cometidos delitos de corrupción, abuso sexual, hechos que al sistema judicial le dan otra dimensión o por lo menos pretende reflejar una situación de que la justicia no tiene privilegios, ni discrimina, ni se hace la tuerta como para no ver y actuar frente a poderosos que con solo una llamada o unos cheques podrían acallar o torcer fallos. Platón decía que la justicia es el interés de los poderosos a nivel político y económico.

Como nunca una parte del pueblo gozó y aplaudió la detención y reclusión en Palmasola del alcalde Johnny Fernández, que culminará su mandato edilicio (22 de marzo de 2026) entre rejas o un proceso judicial en su contra, claramente con pruebas claras de haber cometido delitos en función pública. Por ello, ya salieron con el pecho erguido, algunos jueces señalando que la justicia se está lavando la cara, que no responde a mandatos políticos, que los jueces son íntegros y ramas anexas. ¿Es suficiente estos fallos para creer en la justicia?

Ojo que esa misma justicia hace más de un año no cumple ni hace cumplir sus propias órdenes, como esa que está vigente, con la aprehensión de Evo Morales, expresidente de Bolivia, acusado de pedofilia y violación a menores de edad, que se da el lujo de acusar, denunciar y aparecer en los actos públicos en su reducto sindical: el Chapare, donde hay que entrar con su permiso y custodiado.

¿Con qué privilegios cuenta Evo para no ser detenido? ¿Tiene acuerdos con el gobierno para que lo dejen tranquilo? ¿Por qué los fiscales y la policía no cumplen con la orden de aprehensión y se pasan la pelota entre ellos? ¿Hay miedo, complicidad, encubrimiento, pactos secretos? ¿Se atreverán algún día a ponerlo entre rejas y la justicia se ponga a prueba?

Claro la diferencia del juez, alcalde, pastor, expresidente frente al jefazo es que no tienen un ejército irregular que los protejan, ni una zona donde ocultarse y nadie pueda entrar, salvo con permisos del jefazo.

En todo caso, la justicia está con una enorme deuda pendiente de sentar en el banquillo al expresidente que tiene graves acusaciones de delitos sexuales a menores de edad, y eso está penado en las leyes.