Metrópoli universitaria: El paso crítico es la institucionalización


 

MS.c Hugo Salvatierra Rivero



Periodista y docente universitario

La aprobación de la Ley Departamental 339 en 2024 marcó un hito jurídico, pero las leyes por sí solas no transforman realidades. Para consolidar a Santa Cruz como una verdadera Metrópoli Universitaria y Tecnológica, el desafío ya no es legislativo, sino político: falta dar el paso más crítico, que es la institucionalización.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Hoy, el futuro de miles de estudiantes depende de la creación de un Consejo Metropolitano de Educación Superior. No hablamos de una mesa de diálogo ocasional, sino de una instancia donde rectores y alcaldes se sienten mes a mes a coordinar desde el alumbrado público y la seguridad en los campus, hasta el transporte intermunicipal. Sin embargo, este horizonte se estrella contra una barrera histórica: el celo por el poder y la autonomía.

Es evidente que los alcaldes de Santa Cruz de la Sierra, Warnes, Cotoca, El Torno y Porongo enfrentan un dilema no resuelto. La «metropolización» suele verse, erróneamente, como una pérdida de soberanía o de presupuesto. Institucionalizar el Consejo exige que el alcalde de la capital aprenda a compartir la toma de decisiones sobre transporte o residuos sólidos con municipios más pequeños. Es una cesión de control en favor de una ganancia colectiva que, hasta la fecha, parece entorpecer el avance del proyecto.

Con las elecciones subnacionales de 2026 asomando en el calendario, el riesgo es que el cálculo electoral opaque la visión de Estado. Muchos políticos prefieren la foto solitaria inaugurando una obra propia, antes que participar en proyectos metropolitanos de largo plazo donde el crédito político debe ser compartido.

Afortunadamente, la sociedad civil no está esperando el permiso de los políticos. Sectores académicos y empresariales ya están empujando con fuerza. Instituciones como la UAGRM y la UPSA están forzando la integración mediante redes de investigación que ignoran las fronteras municipales. Por su parte, la Federación de Empresarios Privados (FEPSC), mediante alianzas estratégicas firmadas este febrero de 2026, presiona para que el desarrollo tecnológico no se detenga por rencillas partidarias.

Para que el Consejo Metropolitano sea una realidad institucional y no solo una «mesa de café», se deben romper los candados legales y técnicos que hoy frenan la Metropolización Universitaria. El panorama ha dejado de ser una aspiración teórica para convertirse en una estrategia de supervivencia.

En 2026, las tensiones persisten, pero las señales son claras: la institucionalización está ganando terreno. Solo falta que nuestros líderes comprendan que, en la era del conocimiento, quien no se integra, se estanca. Santa Cruz ya es una metrópoli en los hechos; es hora de que lo sea también en sus instituciones.