Tras días de críticas por su regreso y por declararse el mejor jugador boliviano “según los números”, Marcelo Martins respondió como mejor sabe hacerlo: con goles, asistencias y un gesto que lo dijo todo.
Fuente: diez.bo
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Fueron días de turbulencia para Marcelo Martins. Su regreso al fútbol profesional después de dos años de inactividad no pasó inadvertido y generó debate. A sus 38 años, el histórico goleador volvió al ruedo envuelto en cuestionamientos y opiniones divididas.
Las críticas se intensificaron cuando el delantero afirmó ser “el mejor futbolista de la historia del fútbol boliviano según los números y las estadísticas”. La frase encendió las redes y abrió discusiones. Sin embargo, sus registros respaldan el argumento: es el máximo goleador histórico de la selección boliviana, el jugador con más presencias y el tercer máximo artillero en la historia de las Eliminatorias sudamericanas. Además, fue goleador de la Copa Libertadores, campeón en Europa y Brasil, y sumó títulos y distinciones en distintos países a lo largo de su carrera.
Muchos intentaron minimizar su trayectoria y relativizar sus logros. Pero Martins eligió no polemizar. Guardó silencio. Esperó el momento adecuado. Y ese momento llegó en el estadio Ramón Tahuichi Aguilera.
En la victoria 5-1 de Oriente Petrolero sobre Real Tomayapo, el ‘Flecheiro’ fue determinante: ingresó en el segundo tiempo, brindó dos asistencias y marcó un gol de penal. Más que estadísticas, fue una declaración de vigencia.
Cuando abandonaba el escenario deportivo, tras una tarde redonda, se cruzó con el periodista Pedro Rivero, de DIEZ. Al notar la cámara, Martins llevó su dedo a la boca e hizo el gesto de silencio, acompañado de una leve sonrisa. No hubo palabras. No hicieron falta.
El mensaje fue directo y sin estridencias. No estaba dirigido a una persona en particular, sino a todos aquellos que dudaron de su regreso. Fue un gesto simbólico, una manera elegante de decir que la mejor respuesta siempre está dentro del campo de juego.
Con jerarquía, clase y una trayectoria que lo respalda como uno de los máximos exponentes del fútbol boliviano y una leyenda sudamericana, Martins volvió a dejar claro que su historia no está escrita en pasado. A los 38 años, lanzó una frase que retumbó con fuerza: sigue vigente.

