
Billetes de Bs 10, Bs 20 y Bs 50 que circulan en el país. Foto: Unitel
El avión accidentado en El Alto llevaba 17,1 millones de piezas de billetes de Bs 10, Bs 20 y Bs 50 equivalentes, según las cifras que dio el Banco Central de Bolivia (BCB), a Bs 423 millones. Ese monto representa el 0,4% del valor de todo el efectivo que circula en el país, según un análisis del economista Luis Fernando Romero.
“Según datos del BCB, en Bolivia circulan casi Bs 100.000 millones en efectivo. Es decir, todo el dinero del avión representaba menos del 0,4% del efectivo del país y lo robado apenas el 0,12% aproximadamente”, explicó en su análisis.
Asimismo, indicó que, según los datos al 20 de febrero de este año, la emisión monetaria llegó a Bs 103.036 millones y los billetes y monedas en poder del público suman Bs 89.438 millones.
“Por lo tanto, lo robado y quemado representa una cantidad y valor marginal a lo que mueve la economía. Esto significa que, aunque el hecho fue grave, no tenía la capacidad de desestabilizar la economía ni provocar inflación”, complementó.
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En sus redes oficiales, el BCB informó que dentro de la aeronave siniestrada había 17,1 millones de billetes, lo que equivale al 1,4% de los 1.148 millones de piezas en circulación en Bolivia.
“Ese 1,4% se reduce aún más considerando que se incineró y se recuperó una parte de ellos”, añadió el BCB.
Decisiones de emergencia
Asimismo, Romero explicó que cuando ocurre un evento como el del viernes, el BCB tiene que actuar rápido, “incluso antes de tener toda la información completa”.
“Su principal temor no era la inflación, sino algo mucho más inmediato: que los billetes robados entren al sistema financiero y terminen perjudicando a personas honestas, humildes”, dijo.
Considera, además, que la determinación inicial del BCB y la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) de suspender temporalmente el uso de todos los billetes de la Serie B por 48 horas fue asumida como “emergencia”.
“El problema es que Bolivia es un país donde más del 70% de las transacciones se hacen en efectivo y gran parte de la economía es informal (85%). Para muchas personas, un billete que ‘no sirve’ por unas horas significa no poder comprar comida, pagar transporte o vender en el mercado”, complementó.
Romero considera como medidas positivas frenar el problema a tiempo, suspender temporalmente los billetes de la serie B para evitar que el dinero robado se mezcle masivamente.
También resaltó que luego de un análisis técnico, el BCB hizo lo correcto al identificar las numeraciones exactas de los billetes robados. Eso estableció que no todos los billetes de la serie B son malos.
“Este es el mismo procedimiento que usan bancos centrales como la Reserva Federal (EUA) o el Banco Central Europeo (BCE)”.
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Prácticas internacionales
Considera, además, que los principales errores estuvieron en la mala comunicación que generó confusión en la gente. Muchos no entendían qué billetes servían y provocó que mercados y transporte los rechacen.
“La quema de billetes fue una decisión tomada por seguridad, para evitar saqueos y enfrentamientos. Desde el punto de vista legal, el BCB tiene la facultad de destruir billetes, es una decisión de emergencia”, argumentó.
Lamentó que lo ocurrido haya generado rumores infundados y dijo que el BCB debe aclarar o definir qué porcentaje del dinero se perdió complemente.
“La decisión final del BCB de invalidar solo billetes con numeración comprometida es consistente con prácticas internacionales”, remarcó.
La Constitución Política del Estado y las leyes 1670 y 393 indican que el BCB es la única autoridad que puede decidir sobre la emisión de billetes, el retiro de circulación y la invalidez legal de los mismos.