En territorio iraní, las normas legales y sociales controlan la existencia femenina, mientras la sociedad civil se moviliza para exigir derechos básicos y desafiar un sistema impuesto por líderes religiosos
Continúan los ataques de Estados Unidos e Israel.
Fuente: infobae.com
La situación de las mujeres en Irán se encuentra marcada por restricciones legales y sociales profundas, impuestas por el sistema teocrático que gobierna el país desde hace más de cuatro décadas. La estructura jurídica y política iraní limita la autonomía femenina en aspectos fundamentales de la vida cotidiana, pese al alto nivel educativo alcanzado por muchas de ellas.
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El régimen instaurado tras la Revolución Islámica de 1979 transformó a Irán en una teocracia chiita. Desde entonces, las leyes del país se rigen por la interpretación de un grupo de eruditos religiosos, lo que elimina la posibilidad de un sistema democrático genuino. “El régimen de Teherán es una teocracia que lleva funcionando desde hace cuarenta y siete años en Irán”, explicó Rima Shirmohamadi, activista iraní por los derechos humanos, en diálogo con Infobae.
La activista señaló que, aunque el sistema ofrece una fachada de república, “cuando la gente sabe que los candidatos son aprobados por el líder supremo, saben que no es democracia”.
En este contexto explicó que las mujeres pueden acceder a la educación y al voto, pero sus derechos civiles y penales están severamente limitados. Para matricularse en la universidad, necesitan el consentimiento de un hombre de la familia: padre, hermano mayor o esposo. Esta restricción se extiende al ámbito de los viajes y otros trámites legales. “La mujer es literalmente la mitad en cuanto a razón y en cuanto a derechos que un hombre”, afirmó Shirmohamadi.
Además, el testimonio de dos mujeres en un juicio equivale al de un solo hombre, y no tienen derecho al divorcio en igualdad de condiciones.

Varias mujeres, una de ellas haciendo un gesto de victoria, pasan por una calle bajo una enorme pancarta en la que varias manos aferran banderas iraníes en gesto de patriotismo, en Teherán, Irán, el 14 de enero de 2026. (AP Foto/Vahid Salemi, Archivo)
La legislación penal también establece una edad de responsabilidad diferente para ambos géneros: las niñas pueden ser juzgadas penalmente desde los nueve años, mientras que para los varones ese límite es de quince. “La edad penal para las mujeres en Irán es de nueve años. Nueve años. Y el de los hombres es de quince años. Yo creo que eso mismo ya da una idea clara de qué es lo que estamos hablando”, remarcó la activista.
La represión estatal se manifiesta ante cualquier intento de desobediencia.
Las mujeres que actúan sin el permiso legal del varón del hogar pueden enfrentar procesos judiciales. El régimen mantiene un estricto control sobre la sociedad y utiliza la pena de muerte como herramienta de intimidación contra los disidentes.
Infobae recogió el testimonio de Shirmohamadi, quien destacó la existencia de una sociedad civil organizada y activa que desafía las imposiciones del régimen. “La sociedad iraní cuenta con una sociedad civil muy potente… los que han salido a la calle, hombres y mujeres, vienen alimentados por esa conciencia de que esta sociedad tiene que cambiar”.
Las protestas recientes, reprimidas de forma violenta por las autoridades, demuestran la determinación de la población para exigir transformaciones. “La última vez ha sido una auténtica masacre. Han dado su vida, se han arriesgado porque saben que cuando salen o hay balas o hay cárcel”, relató Shirmohamadi, quien reside actualmente en España.

Una mujer camina frente a un mural con la bandera de Irán situado en una de las calles de Teherán. ROUZBEH FOULADI / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
Las protestas en Irán —muchas encabezadas por mujeres— muestran otro tipo de coraje. “Han salido a la calle con las manos vacías”, relató Shirmohammadi. “Saben que cuando salen hay balas o cárcel”.
La presión internacional ha sido insuficiente, según la activista. Muchos iraníes, especialmente en el exilio, han manifestado su frustración ante la falta de acciones concretas de la comunidad internacional, más allá de declaraciones diplomáticas.
Mientras tanto, las mujeres iraníes continúan enfrentando un sistema legal que restringe sus libertades, aunque persisten en su lucha por una sociedad más igualitaria y justa.
En medio de la violencia y la represión, la sociedad iraní mantiene la esperanza en el cambio. La situación en el país se agrava tras la muerte del líder supremo y la intensificación de la represión interna, con ejecuciones masivas y desapariciones de presos, según testimonios recogidos por Infobae. Las mujeres, junto a otros sectores de la sociedad, siguen exigiendo el respeto de sus derechos fundamentales y el fin de las restricciones que condicionan su vida diaria.