No es revolución, es la validación del absurdo


El Circo diseñado para el medio tiempo del Super Bowl fue muy aplaudido por los “progres” y los seguidores del socialismo del siglo XXI o el “marxismo cultural”, por supuestamente haber hecho historia con la participación de Bud Bunny como representante de la cultura latina, dándole una bofetada a la derecha conservadora y al presidente de los EE.UU. En Bolivia, muchos medios de comunicación social acríticamente han publicado el hecho con grandes titulares porque el puertorriqueño nos mencionó, dijo “¡Bolivia!”, en un instante que no duró más de dos segundos, ¡Oh! ¡Qué gran honor! Pero ¿qué hay detrás de ese pomposo espectáculo? Pues claramente es parte de un proceso adoctrinante financiado por los poderosos del norte.

Es bueno mencionar que Bud Bunny representa las posturas progres disfrazadas de luchas reinvindicativas por los derechos de los latinos y la cultura de su país; es una lucha de oprimidos contra opresores (wokismo) que supuestamente habla por los jóvenes y los desplazados; además, como todo buen progre apoya las políticas reformistas de la izquierda colocándose a la vanguardia de los derechos humanos; pero, sobre todo apoya activamente la ideología de género y la autopercepción de la identidad.



Para mí, lo que representó Bud Bunny en el Super Bowl, bajo el manto de la lucha por la igualdad, fue a miles de inmigrantes latinos, aunque no a todos, que dicen amar su país y su cultura, pero que hacen todo por quedarse en EE.UU., no quieren saber nada de volver a su lugar de origen, luchan por obtener la ciudadanía norteamericana, para ellos y sus familias y de yapa imponer a la fuerza sus usos y costumbres en el país receptor. Como ejemplo, el mismo Bud Bunny, según palabras de Agustín Laje no es un revolucionario sino un “mega capitalista” que tiene sus principales propiedades e inversiones en Estados Unidos y ha sido partícipe de uno de los eventos que mejor simboliza el consumo y la ostentación de la riqueza en todo el mundo. Se calcula que el Super Bowl mueve alrededor de 2.000 millones de dólares en un solo día.

¿Cómo es posible que una persona con tan poco talento musical se haya convertido en una industria cultural que genera millones de dólares? Peor todavía, se ha vuelto en un referente de la masculinidad del siglo XXI, del feminismo radical, expresión de la revolución cultural latina y es considerado materia de estudio en las mejores universidades de los EE.UU. y países de Europa Occidental.

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Es difícil entender como Bud Bunny tiene la relevancia que tiene en estos tiempos, con un estilo musical tan cuestionable. Esto no es una mera especulación, sólo es cuestión de poner atención a sus fabulosas e inspiradoras letras, como se verá a continuación:

¡Nueva Yol!

T tiene’ piquete, mami, yo también

Tú estás buena, yo estoy bueno también

Huelo rico y ando con los de cien

Si tú lo quiere’, lo tiene’ que mover

VeLDÁ (part. Omar Courtzy Dei V)

Cierra los ojo’ y piénsame

Yo estoy bebiendo y también quemé

Ella quiere un mensaje, que diga: Ven

Yo me paso mirando ese culito en internet

VOY A LLeVARTE PA PR

‘Tas escuchando el que más le mete

Dale, mami, suéltate el grillete

Ponte en cuatro, que te vo’a dar fuete

Ponte en cuatro, que te vo’a dar fue­­—

 

En particular escuchar esta música me genera dolor de cabeza, en todo caso es difícil creer que eso es revolución cultural e identidad latina, lo que se está haciendo es validar el absurdo.

De yapa los Therians.

Alguien dirá ¿qué tiene que ver uno con el otro? Pues si tiene mucho que ver, los Therians son producto de todo ese adoctrinamiento que ya lleva muchos años imponiéndose en los países europeos y latinoamericanos cuyos gobiernos representan el socialismo del siglo XXI, no es una moda pasajera como escuche decir a Iván Cornejo en su programa radial de las mañanas, esto viene de hace más de 10 años con los denominados “trans-especies”, personas que no se sienten humanos sino que se identifican como animales, y en muchos casos han realizado modificaciones corporales muy radicales.

La diferencia con los Therians es que los trans-especies dicen tener una conexión espiritual o psicológica con algún animal y buscan alterar su identidad física para acercarse lo más posible a su animal deseado, en resumidas cuentas realizan cambios físicos en sus cuerpos para alejarse de su forma humana. Los Therians en cambio, si bien se identifican con un animal y sienten tener algún tipo de conexión espiritual o psicológica con ellos, se expresan a través de máscaras, utilizando colas falsas, maullando o ladrando, según el animal que creen ser.

Es parte de ese movimiento relacionado a la búsqueda de una identidad propia, de la reafirmación de género y la deconstrucción personal de su propia humanidad.

No es algo para tomar a la ligera, ya se ha visto a un therians morder a una niña al actuar como un animal, adolescentes que actúan como perros han provocado el ataque de los animales de verdad que no siempre reaccionan con calma cuando se sienten provocados, en todo caso se convierten en un peligro para otras personas y para sí mismos. Inclusive se escuchan propuestas para permitir que los therians entren a las escuelas y colegios sin restricción alguna, actuando como animales, exponiendo a niños y adolescentes a estas manifestaciones irracionales de gente que no mide las consecuencias de sus actos.

Lo que quieren es que esta subcultura que nació en foros del internet ya desde la década de 1990, pero que hoy se ha visibilizado con fuerza, es que se convierta en un derecho humano protegido por el Estado como manifestación libre del derecho a la autoidentificación o reconocimiento de su identidad de su autopercepción. Si se sigue este camino, no me extrañaría que surjan los matrimonios Therians, que sería la realización del sueño idílico de los filósofos de la perversión como fueron Simone de Beauvoir, Sartre o Michel Foucault, el matrimonio entre especies.

 

Yuri Omar Valencia Linares es comunicador social y abogado.