Marcial Pérez, padre del niño, retornará hoy de su pueblo, luego de enterrar a su esposa y su hijo menor Misael, dos de los ocho integrantes de la familia que perdieron la vida cuando el avión Hércules C130 se estrelló contra su minibús y otros 14 vehículos
Fuente: eldeber.com.bo
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El Gobierno analiza la posibilidad de trasladar al exterior a Rubén Marcelo Pérez, de 12 años, uno de los niños que sobrevivió al accidente del avión Hércules C-130 ocurrido el 27 de febrero en El Alto. La tragedia dejó 24 personas fallecidas y decenas de heridos.
La primera dama, María Elena Urquidi, visitó al pequeño en el Hospital del Norte, donde permanece internado en terapia intensiva, y aseguró que el Ejecutivo brindará apoyo a las familias afectadas. Durante su visita, entregó medicamentos gestionados a través de la oficina de Gestión Social.
“Estamos aquí con unos medicamentos que estamos trayendo gracias a la empresa que nos está apoyando. Hemos hecho un recorrido para ver qué es lo que se necesita para las familias y para todos los heridos. Vamos a apoyar en todo lo que esté dentro de nuestras manos”, afirmó Urquidi.
La primera dama explicó que el Gobierno también evalúa la posibilidad de trasladar al niño al exterior para recibir atención médica especializada, una vez que su condición lo permita. “Estamos viendo la posibilidad de también sacarlo al exterior una vez que ya se pueda, pero estamos brindando el apoyo a toda la familia y, por supuesto, a todo lo que necesiten”.
Tragedia familiar
Rubén Marcelo es uno de los sobrevivientes del minibús que fue aplastado por el avión militar con matrícula FAB-81, que prestaba servicio para la empresa Transportes Aéreos Bolivianos (TAB). En ese vehículo viajaban diez personas, integrantes de tres familias.
El impacto fue devastador porque siete miembros de la misma familia murieron en el lugar, entre ellos la madre del niño, Guillermina Murga Quispe, y su hermano menor, Misael, de 10 años.
Su padre, Marcial Pérez, relató ayer a EL DEBER el drama que vive la familia tras el accidente. El lunes enterró a su esposa y a su hijo menor en su comunidad, mientras su otro hijo lucha por sobrevivir.
“Mi hijo dice que ha sobrevivido, pero ha perdido sus piernas, la cadera está torcida y sus manos también están mal, pero aún late el corazón de mi wawa”, dijo entre lágrimas.
Rubén Marcelo era estudiante de sexto de primaria y, según su padre, destacaba en el fútbol. “Ya se ganaba sus pesitos jugando, lo contrataban de un lado a otro. Era defensor y soñaba con llegar a la selección”, contó.
El accidente
La tragedia ocurrió cerca de las 18:15 del viernes 27 de febrero, cuando el minibús en el que viajaban los integrantes de las familias Pérez, Murga y Lazo transitaba por la avenida Costanera, en la zona de Río Seco de El Alto.
En ese momento caía una intensa granizada que había dejado la pista del aeropuerto congelada. Según el relato difundido por la defensa del piloto Erick Rojas, el avión no pudo frenar tras aterrizar debido al estado resbaladizo de la pista. La aeronave terminó saliendo del área operativa e impactó contra varios vehículos que circulaban por un sector que antiguamente formaba parte del terreno del aeropuerto. El minibús fue el más afectado: cerca del 80% de su estructura quedó aplastada.
Los nombres de los familiares de don Marcial figuran en la lista de 24 personas que en total perdieron la vida producto del accidente aéreo, cuando el avión no pudo frenar, según la versión del piloto Erick Rojas, difundida por su abogado, Ricardo Maldonado. Según el relato brindado por otros familiares de las víctimas, que pidieron mantener sus nombres en reserva, por el momento, los 10 integrantes de la familia de fe cristiana, entre ellos tres niños: Luz Noemí de 7 años, Misael y Rubén, regresaban de se iglesia donde participaron de una jornada de oración en favor de una de las tías. Reconfortados y esperanzados por las oraciones y alabanzas que realizaron en su iglesia, el retorno a su hogar se vio truncado por el accidente.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, dijo que no quiere entrar en “teorías” de lo ocurrido con el avión Hércules C-130 que transportaba billetes, pero que el aeropuerto de El Alto estaba operable ese fatídico final de la tarde del viernes 27 de febrero. “En este caso, sí había en una zona granizo, pero el aeropuerto estaba operable, entonces ahí el piloto toma una decisión”, afirmó la autoridad en una entrevista con el programa Influyentes de ED24, el canal streaming de EL DEBER.
Zamora se trasladó hasta la zona del accidente y, según su misma versión, estuvo en la torre de control, escuchó audios, vio informes y un video. “Y justo yo me hice la misma pregunta, dije: si había esto por qué lo dejaron aterrizar (al avión). Pero me dijeron: ministro, el aeropuerto estaba operable, cuando hay una situación que no es operable, se lo cierra y no llega ninguna aeronave”, insistió.
El accidente es investigado por cinco instancias. La primera corresponde a una Junta Militar de investigación, mientras que otra será realizada por la empresa fabricante del Hércules C-130.
También intervienen la compañía aseguradora de la aeronave, la empresa encargada del traslado del dinero destinado al Banco Central de Bolivia y el Ministerio Público, que abrió un proceso por las muertes provocadas por el accidente aéreo en El Alto.
Mientras avanzan las investigaciones, Rubén Marcelo espera superar las graves heridas que sufrió y que el anuncio de apoyo estatal se haga realidad.

