El presidente electo de Chile, José Antonio Katz, puso fin a las reuniones de transición con el gobierno del saliente Gabriel Boic tras acusarlo de no compartir información sobre un proyecto de cable submarino chino.

Boric aseguró que es «falso» que Katz no haya sido informado y dijo, incluso, que el 18 de febrero informó al mandatario electo que había recibido amenazas de EE. UU. por la tramitación de este proyecto de ruta digital que uniría a Hong Kong con Valparaíso.
La construcción de un cable de fibra óptica que une a Asia con los países de América Latina a través de Chile se ha convertido en un nudo gordiano para el traspaso de mando del próximo 11 de marzo.
Según Ignacio Walker, ex ministro de Exteriores de Chile, la idea de esta nueva ruta transpacífica para ampliar y diversificar la cobertura fue propuesta hace diez años por el gobierno de Michelle Bachelet a multinacionales chinas, pero desde entonces el cable se ha ido enredando.
Walker recuerda que se trata de 19.000 kilómetros y de una inversión de unos 500 millones de dólares. “Esto se interrumpió en el gobierno del presidente Sebastián Piñera cuando la visita del entonces secretario de Estado, Mike Pompeo a Chile, hizo ver el inconveniente desde el punto de vista de Estados Unidos de este cable submarino y se detuvo su tramitación”, explica.
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El proyecto volvió con el gobierno del presidente Gabriel Boric. “Pero lo que ocurrió es que ahora, en noviembre, estas dos empresas chinas solicitan una concesión al Gobierno de Chile y en dos meses se firmó un decreto el 27 de enero otorgando esa concesión. Esto es el punto de partida, no es el punto final”.
El ex ministro detalla que quedaban otros trámites legales y administrativos. “Pero fue muy extraño esta suerte de ‘fast track’ que no se supo, que trascendió en un medio de prensa. Entonces, claramente ha habido un manejo poco prolijo de parte del gobierno del presidente Boric. No puede ser que en un proyecto de tanta envergadura exista esta suerte de ‘fast track’, cuando el problema con los proyectos de inversión en Chile es al revés: el mucho tiempo que toma años y años aprobar proyectos por estudios de impacto ambiental”.
Los gobiernos de Estados Unidos se han opuesto a este proyecto entre China y Chile. Según la administración Trump, se trata de un proyecto que socava la seguridad regional y bajo este argumento revocó en febrero, a pocos días del traspaso de mando, los visados de tres funcionarios chilenos, entre ellos el ministro de Transporte y Telecomunicaciones.
“Esto fue visto con malos ojos, con razón, por el gobierno del presidente Boric. El ministro de Transporte es muy respetado transversalmente. Por supuesto que hay una exageración de parte de Estados Unidos porque nunca ha podido señalar en qué consiste este detrimento de la seguridad regional. Chile es una economía abierta de mercado que no discrimina entre los inversionistas extranjeros. Entonces, esto demuestra que estamos geopolíticamente hablando en el mundo en una confrontación entre Estados Unidos y China y que en la era Trump tú o estás con ellos o estás con nosotros. Eso también le va a tocar al próximo gobierno”, asevera Walker.
Cabe precisar que este proyecto de cable submarino a cargo de la multinacional china móvil todavía está en etapa de evaluación.