Nacional Potosí, Real Potosí y Guabirá decidieron poner fin a los ciclos de Leonardo Egüez, Cleibson Ferreira y Joaquín Monasterio tras los resultados adversos en torneos amistosos y algunos en competencias internacionales, en una nueva muestra de la inestabilidad que suele marcar los banquillos del fútbol boliviano incluso antes de que arranquen los campeonatos oficiales.
Fuente: diez.bo
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Aún no han comenzado los torneos oficiales en Bolivia y ya son tres los equipos de la División Profesional que decidieron cambiar de entrenador. Nacional Potosí, Real Potosí y Guabirá optaron por finalizar los ciclos de Leonardo Égüez, Cleibson Ferreira y Joaquín Monasterio, respectivamente, una situación que vuelve a poner en evidencia la inestabilidad que suele marcar el fútbol boliviano.
El primero en dejar su cargo fue Cleibson Ferreira . Luego de que Real Potosí quedara fuera de la lucha por el título en el Torneo de Verano contra Bolívar, la dirigencia lila evaluó la continuidad del entrenador brasileño y, antes del partido frente a Independiente por el Torneo Repechaje, llegaron a un acuerdo para rescindir contrato. Freitas había logrado el ascenso del club tras conquistar la Copa Simón Bolívar 2025, devolviendo al equipo a la División Profesional.
El segundo técnico en salir fue Leonardo Egüez, quien había hecho historia en Nacional Potosí al conseguir en 2025 el primer título del club con la Copa Bolivia. Sin embargo, los resultados recientes no acompañaron: el equipo quedó eliminado en la primera instancia del Torneo de Verano, también en el repechaje y no logró superar la fase 2 de la Copa Libertadores, donde fue eliminado por Botafogo. Según manifestaron desde el entorno del cuerpo técnico a DIEZ, el club intentó desprenderse de algunos jugadores, algo a lo que Egüez se negó, lo que terminó precipitando la rescisión de su contrato.
El tercer caso fue el de Joaquín Monasterio en Guabirá. El equipo azucarero quedó eliminado del Torneo de Verano frente a San Antonio y posteriormente cayó en el repechaje ante FC Universitario. La gran apuesta del club era el torneo internacional, pero Guabirá también quedó fuera tras perder en la tanda de penales ante Independiente en el estadio Patria de Sucre.
Estos cambios tempranos reflejan una cultura dirigencial marcada por decisiones inmediatas, muchas veces tomadas en caliente, más que por procesos de análisis y planificación a mediano plazo. En algunos casos, como Nacional Potosí y Guabirá, se realizaron importantes inversiones en el plantel con el objetivo de competir en torneos internacionales, pero los resultados no llegaron en el corto plazo.
A esto también se suma la falta de ritmo competitivo. La demora en la oficialización de los campeonatos obliga a muchos clubes a comenzar la temporada con apenas dos o tres partidos amistosos, mientras que en otros países los equipos llegan a las primeras fases internacionales con varios encuentros oficiales disputados. Esa diferencia de preparación suele pasar factura en los resultados.
La temporada pasada ya había mostrado una dinámica similar: en apenas seis meses, 35 entrenadores pasaron por los 16 clubes de la División Profesional. Solo cuatro instituciones mantuvieron a sus técnicos durante todo el proceso. Entre los entrenadores que completaron la temporada y continúan este año se encuentran Flavio Robatto en Bolívar, Mauricio Soria en Blooming y Julio César Baldivieso en Always Ready.

