De la lectura de un reciente artículo de opinión del reconocido urbanista cruceño, el Arq. Fernando Prado Salmón, surge una reflexión que bien podría transformarse en una propuesta concreta para el futuro de nuestros municipios. En particular, para aquellos que forman parte de la región metropolitana cruceña, donde el crecimiento urbano acelerado exige nuevas formas de gestión pública si realmente aspiramos a proyectar una gran metrópoli con estándares internacionales.
El planteamiento recordado por Prado se remonta a la década de 1990, cuando se discutía la necesidad de construir un verdadero gobierno municipal moderno, capaz de superar los viejos esquemas administrativos. La propuesta partía de una premisa fundamental: primero debía consolidarse una estructura institucional seria y eficiente, para luego avanzar hacia una gestión municipal basada en la planificación, la eficiencia administrativa y la participación ciudadana.
Ese modelo proponía varios pilares claros: reducir el aparato burocrático para que el costo de funcionamiento no superara el 20% del presupuesto municipal; construir un catastro moderno y confiable; mantener un sistema de planificación urbana con participación ciudadana a través del Consejo del Plan Regulador; fortalecer la presencia del municipio en los barrios mediante mecanismos de participación vecinal; institucionalizar los cargos técnicos con profesionales idóneos; y asumir de manera responsable competencias fundamentales como la pavimentación, el alcantarillado y el drenaje pluvial, obras que durante mucho tiempo parecieron no tener un responsable claro.
Si esa discusión era válida hace más de tres décadas para Santa Cruz de la Sierra, lo es aún más hoy para el municipio de Porongo, un territorio que muchos han definido con acierto como un verdadero “diamante en bruto”. Su enorme potencial económico, turístico y ambiental exige una visión estratégica que evite repetir los errores que en otros lugares han generado crecimiento desordenado, deterioro ambiental y pérdida de calidad de vida.
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Porongo no puede darse el lujo de continuar bajo administraciones mediocres, incapaces o marcadas por prácticas prebéndales y corruptas. Un territorio con semejante riqueza natural, bosques, ríos, paisajes y biodiversidad, requiere una planificación responsable que combine desarrollo con conservación. De lo contrario, el crecimiento descontrolado puede destruir en pocos años lo que la naturaleza tardó siglos en construir.
El desafío es claro: construir un nuevo modelo municipal basado en planificación territorial, transparencia administrativa, sostenibilidad ambiental y participación ciudadana. No se trata solo de administrar recursos, sino de gobernar con visión de futuro, entendiendo que Porongo forma parte de un sistema metropolitano que debe crecer de manera ordenada y sostenible.
La reflexión planteada por el arquitecto Prado nos invita precisamente a eso: a mirar el pasado para no repetir los errores que en muchos casos terminaron convirtiéndose en verdaderas tragedias municipales.
Hoy, cuando nos encontramos nuevamente a las puertas de elegir nuevas autoridades municipales, la pregunta es inevitable y plenamente vigente:
¿Quién, entre los candidatos actuales, está suficientemente preparado, tiene el interés genuino y la voluntad política real para representar un verdadero Nuevo Modelo Municipal para Porongo?
Fernando Crespo Lijeron
