Investigador advierte crisis silenciosa por metales pesados y falta de datos oficiales en Bolivia


Uno de los casos más preocupantes es el del mercurio, metal ampliamente utilizado en la minería aurífera. Según el investigador Carvajal, este elemento termina depositándose en ríos y lagos, desde donde ingresa a la cadena alimentaria y afecta a comunidades enteras.

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Explotación artesanal de oro. Imagen: ATJATLAS

 

Fuente: ANF / La Paz



 

El investigador emérito del Instituto de Servicios de Laboratorio de Diagnóstico e Investigación en Salud (Seladis) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Roger Carvajal, advirtió que Bolivia enfrenta una “crisis silenciosa” por la contaminación con metales pesados, un problema que, según afirmó, ha sido minimizado por la falta de datos oficiales y por intereses vinculados al sector minero.

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Carvajal explicó que uno de los casos más preocupantes es el del mercurio, metal ampliamente utilizado en la minería aurífera. Según el investigador, este elemento termina depositándose en ríos y lagos, desde donde ingresa a la cadena alimentaria y afecta a comunidades enteras.

El especialista lideró un estudio en la Amazonía boliviana en colaboración con investigadores de la Universidad de Colombia, enfocado en mujeres que consumen pescado proveniente de ríos contaminados. Los resultados —próximos a publicarse— evidencian afectaciones en el hígado, la sangre y el sistema vascular.

“El mercurio no siempre se encuentra en el agua, como se suele buscar en los análisis oficiales; muchas veces se deposita en sedimentos y bacterias”, explicó Carvajal a ANF. En ese sentido, cuestionó que autoridades sanitarias hayan descartado su presencia únicamente porque no se detectó en muestras de agua.

También criticó la desinformación que, según dijo, existe en algunos niveles del Estado sobre los riesgos de este metal. “El mercurio puede no absorberse fácilmente por la piel, pero es altamente peligroso cuando se inhala o se ingiere”, precisó.

El investigador señaló además que la contaminación minera no se limita al mercurio. En regiones mineras de La Paz y Potosí, advirtió, los trabajadores también están expuestos a polvos tóxicos generados durante la explotación de oro y plata, lo que representa riesgos adicionales para la salud.

Carvajal indicó que existen alternativas menos dañinas para la recuperación de oro, como el uso controlado de cianuro bajo normas estrictas o métodos gravimétricos no tóxicos desarrollados por la UMSA. Sin embargo, afirmó que gran parte del sector cooperativista minero no muestra interés en adoptarlas.

Vacío institucional

El investigador también alertó sobre un vacío institucional en el sistema de salud. Según explicó, Bolivia no cuenta con una ficha epidemiológica específica ni con estadísticas oficiales sobre intoxicación por metales pesados.

Esta ausencia de datos impide que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dimensionen la magnitud del problema.

A ello se suma —dijo— que muchos mineros cooperativistas no están afiliados a la seguridad social, por lo que sus enfermedades no se registran en los sistemas epidemiológicos de la Caja Nacional de Salud.

Para Carvajal, la falta de información oficial y el enfoque predominantemente curativo del sistema sanitario impiden dimensionar el impacto real de la contaminación en los ríos y en las comunidades cercanas a las zonas mineras, lo que mantiene invisible una crisis ambiental y de salud pública que, según advirtió, podría ser mucho más grave de lo que se reconoce oficialmente.