Marset: el narco que jugó al fútbol, desafió a la policía y cayó en Bolivia


Durante años el uruguayo burló operativos en varios países, difundió mensajes desafiantes a las autoridades y construyó una red internacional de cocaína.

Sebastián Marset, antes de ser expulsado de Bolivia./ APG
Sebastián Marset, antes de ser expulsado de Bolivia./ APG

 

Fuente: Opinión



Durante años su nombre apareció en informes policiales, investigaciones judiciales y alertas internacionales. Pero la madrugada del pasado viernes la fuga terminó.

El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset fue detenido el pasado viernes en Bolivia tras un operativo realizado en Santa Cruz de la Sierra, en una acción coordinada con agencias internacionales que lo buscaban desde hace varios años.

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Tras su detención, la embajada de Estados Unidos en Bolivia afirmó que “el reinado de terror y caos de Sebastián Marset ha terminado. Gracias al liderazgo del presidente Rodrigo Paz y al fortalecimiento acelerado de la cooperación policial entre Estados Unidos y Bolivia, el notorio narcotraficante Marset enfrentará la justicia. El Escudo de las Américas está haciendo que nuestra región sea más segura y fuerte”.

Según informó Infobae, el arresto se produjo después de un seguimiento de inteligencia que permitió ubicar al presunto capo del narcotráfico, considerado por investigadores como uno de los líderes criminales más importantes del Cono Sur.

De acuerdo con BBC Mundo, Marset enfrenta acusaciones vinculadas al tráfico internacional de cocaína y al lavado de dinero, delitos por los que era requerido por autoridades de Estados Unidos y otros países.

Tras su captura, el uruguayo fue puesto bajo custodia para ser trasladado y enfrentar cargos en territorio estadounidense.

La detención cierra una de las búsquedas más prolongadas de los últimos años en la región.

ORIGEN

La historia criminal de Marset comenzó mucho antes de convertirse en un nombre conocido para las policías sudamericanas.

Según BBC Mundo, el uruguayo inició su actividad en el narcotráfico en la década pasada, cuando fue detenido en 2013 por transportar más de 400 kilos de marihuana.

Ese episodio terminó con una condena a prisión en Uruguay.

Pero, tras recuperar la libertad, su actividad criminal no se detuvo.

Por el contrario, comenzó a ampliar sus contactos en el negocio del tráfico de cocaína, especialmente en Paraguay y Bolivia, países que con el tiempo se convertirían en piezas clave dentro de su red.

Con los años, su organización comenzó a aparecer vinculada a grandes cargamentos de droga que salían de Sudamérica con destino a Europa.

CÁRTEL

Las investigaciones de fiscales y agencias antidrogas terminaron señalándole como el líder del llamado Primer Cártel Uruguayo (PCU).

Según Deutsche Welle (DW), esa estructura criminal coordinaba el envío de cocaína desde Bolivia y Paraguay hacia puertos europeos, utilizando contenedores marítimos y redes de lavado de dinero.

El grupo habría operado con conexiones en varios países de la región y con contactos en organizaciones criminales internacionales.

El portal Infobae señala que la red liderada por Marset utilizaba empresas de fachada y complejos mecanismos financieros para mover dinero procedente del narcotráfico.

Ese sistema permitió que el uruguayo construyera una organización con alcance transnacional, capaz de movilizar cargamentos de droga hacia distintos continentes.

FÚTBOL

Una de las facetas más llamativas de su historia fue su relación con el fútbol.

Mientras era investigado por narcotráfico, Marset llevó durante un tiempo una vida aparentemente normal como jugador amateur.

Según DW, el uruguayo utilizó identidades falsas para integrarse a equipos de fútbol en Paraguay y Bolivia.

Incluso llegó a disputar partidos televisados mientras era buscado por la justicia.

De acuerdo con BBC Mundo, en Paraguay jugó en el club Deportivo Capiatá, donde incluso pagó dinero para utilizar la camiseta número diez.

SANTA CRUZ

Bolivia se convirtió en uno de los principales escenarios de su historia reciente.

Según Infobae, Marset residió durante un tiempo en Santa Cruz de la Sierra junto con su familia, desde donde habría coordinado parte de sus operaciones.

Las autoridades bolivianas intentaron capturarlo en 2023 mediante un gran operativo policial.

Sin embargo, el narcotraficante logró escapar minutos antes de que los agentes llegaran al lugar.

Durante el allanamiento, la policía encontró armas, vehículos de lujo y dinero vinculados a su organización.

De acuerdo con DW, esa fuga dejó en evidencia el nivel de protección y la red de contactos que el uruguayo había construido en la región.

DESAFÍO

Después de escapar del operativo, Marset volvió a desaparecer.

Pero no permaneció en silencio.

Según Infobae, el narcotraficante difundió videos en redes sociales en los que afirmaba haber sido alertado del operativo policial y acusaba a autoridades de filtrar información.

En esas grabaciones lanzó mensajes desafiantes contra la policía y los investigadores que lo perseguían.

El episodio reforzó la percepción de que se trataba de un criminal que no solo había logrado evadir a las autoridades durante años, sino que además se sentía lo suficientemente protegido como para desafiar públicamente a los organismos de seguridad.

RED

Las investigaciones también revelaron la dimensión internacional de su estructura.

Según DW, Marset estableció contactos con organizaciones criminales en Paraguay y Brasil para facilitar el transporte de cocaína hacia puertos de Europa.

La droga salía principalmente desde Bolivia y Paraguay, utilizando rutas marítimas y redes logísticas que permitían ocultar los cargamentos en contenedores comerciales.

El portal Infobae señala que su nombre también apareció mencionado en investigaciones relacionadas con el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en 2022, aunque nunca fue formalmente acusado por ese crimen.

Para entonces, su figura ya era considerada una de las más influyentes dentro del narcotráfico regional.

FINAL

La captura de Marset pone fin a una larga etapa de fuga que involucró operativos en varios países y años de investigaciones internacionales.

Su detención en Bolivia representa un golpe importante contra una red criminal que operaba entre Sudamérica y Europa.

Pero también abre una nueva etapa judicial.

Según BBC Mundo, los procesos en su contra podrían revelar detalles sobre las rutas del narcotráfico, los mecanismos de lavado de dinero y las conexiones internacionales que sostuvieron durante años la estructura criminal que lideraba.

Fuente: Opinión