Tras la polémica por la orden de Kast de militarizar la frontera con Bolivia, el canciller Fernando Aramayo afirmó que las relaciones están cimentadas “en el principio de buena fe”
Maquinaria excava una zanja mientras el presidente chileno José Antonio Kast lanza el plan «Escudo Fronterizo» en Arica, cerca de la frontera con Perú, como parte de una ofensiva contra la inmigración ilegal que incluye también la frontera con Bolivia. 16 de marzo de 2026. REUTERS/Alexander Infante
Fuente: infobae.com
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El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, consideró que el decreto del presidente chileno José Antonio Kast con el que se ordena militarizar la frontera y construir “barreras físicas” entre ambos países no afectará las relaciones bilaterales porque estas están cimentadas en “el principio de buena fe”.
“Estamos cimentando una relación que se va construyendo; está basada en el principio de buena fe”, manifestó Aramayo en una entrevista con la radio Erbol. “Entendemos que Chile ha tomado esas decisiones porque (es) el enfoque que tienen, para poder (…) trabajar en darle mayor seguridad a su población”, agregó.
El denominado “Plan Escudo Fronterizo” dispuesto por el presidente Kast en su primer día de gobierno busca combatir la inmigración ilegal, el narcotráfico y el crimen organizado. El plan incluye la militarización de la frontera norte con Perú y Bolivia, y la construcción de zanjas, cercos electrificados y muros de seguridad de 5 metros de altura, según información oficial.

José Antonio Kast, líder político chileno, saluda a soldados del ejército en la frontera norte, reforzando el «escudo fronterizo» contra la migración ilegal. (EFE)
La decisión se asumió en un contexto de acercamiento entre Santiago y La Paz, luego de casi medio siglo sin relaciones diplomáticas plenas por el reclamo boliviano de acceso soberano al océano Pacífico, perdido en una guerra con Chile en 1884. El distanciamiento se profundizó en los últimos años a raíz de la demanda marítima interpuesta por Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia en 2013 y el juicio que inició Chile ante el mismo organismo por las aguas del Silala en 2016.
Con el cambio político en los dos países y la voluntad expresada por los nuevos gobernantes de fortalecer el vínculo diplomático, surgió la expectativa acerca del inicio de un nuevo capítulo en la relación bilateral. De hecho, el boliviano Rodrigo Paz participó en el acto de investidura de Kast y afirmó ante los medios chilenos que “siempre es mejor el futuro que el pasado” en referencia a las relaciones entre ambos países.
En ese marco, la noticia de la construcción de barreras en la frontera supuso “un balde de agua fría”, según algunos analistas políticos como Raúl Peñaranda. “Paz y Kast se estaban tomando la mano, se estaban dando ‘piquitos’ y este es un balde de agua fría, una señal inamistosa de Chile y va a generar repercusión”, afirmó Peñaranda, quien también es periodista y director de un medio digital de noticias.
El presidente Rodrigo Paz felicita a Jose Antonio Kast tras su investidura. Valparaiso, Chile. 11 de marzo de 2026. REUTERS/Rodrigo Garrido
En medio de la polémica generada en el lado boliviano, que encuentra voces a favor y en contra, surgieron observaciones sobre la supuesta falta de coherencia entre el decreto de Kast y el Tratado de 1904, que fija los límites definitivos entre los dos países.
El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006) indicó que el plan de control fronterizo “no es la mejor señal de buena vecindad” y apuntó que en el Tratado de 1904, Chile reconoce a Bolivia el más “amplio y libre” derecho de tránsito por su territorio hacia los puertos del Pacífico.
Aunque la Cancillería boliviana no ha emitido un pronunciamiento oficial, el ministro Aramayo dejó clara la posición de Bolivia: confiar en que el muro y las zanjas no afecten el relacionamiento entre ambos países.
“Es parte de su estrategia de seguridad y, obviamente, basados en la buena fe de un cumplimiento de acuerdos que estamos seguros de que Chile va a respetar, estamos apostando por esta buena fe expresada, por ese entusiasmo expresado por el presidente Kast y su gabinete”, manifestó Aramayo en relación con la nueva etapa entre La Moneda y el Palacio Quemado.