Cochabamba. Tras la profanación del Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, la comunidad de Sacaba lamenta la pérdida de su patrimonio. Se llevaron piezas de oro y vitrales venecianos que datan de hace más de un siglo.
Milen Saavedra
Fuente: Red Uno
El silencio del Templo de Melga fue violado la noche del martes por delincuentes que no solo se llevaron joyas, sino que arrancaron una parte esencial de la identidad histórica de Cochabamba. Los delincuentes, que ingresaron por la parte posterior del edificio tras romper vitrales europeos, sustrajeron dos coronas de oro y dos alas de la imagen de la Virgen de los Ángeles.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Una herencia que nació en la tragedia
El dolor de los pobladores no es solo material. La imagen de la «Mamita de Melga» tiene un origen místico vinculado a la Guerra del Pacífico. Según la tradición oral, en 1879, un campesino conocido como «Tata Santiago» (quien hoy descansa en un valle cercano al templo) encontró la imagen mientras recogía leña en una quebrada.
Al resbalar, el hombre se sostuvo de una piedra que, según el relato popular, le habló diciéndole: «Yo soy la Virgen de los Ángeles». Desde ese hallazgo hace 147 años, la devoción creció hasta convertir a Melga en un centro de peregrinación que cada octubre recibe a miles de fieles.
Arte europeo destruido
El párroco del lugar, Fabio Calvi, lamentó profundamente que, para lograr el robo, los antisociales destruyeran los vitrales del templo, piezas únicas que no existen en Bolivia.
«Estos vitrales llegaron desde Venecia, Italia, y fueron trabajados por el artista paceño Víctor Torres. Es un daño irreparable al patrimonio cultural y religioso de nuestro municipio», explicó Calvi.
Las piezas de oro robadas no eran simples adornos; eran ofrendas de devoción incrustadas en la piedra original y traídas desde Europa tras la construcción del primer santuario.
Operativo de búsqueda
La dirección de Seguridad Ciudadana y la Policía de Sacaba ya han iniciado el rastreo de cámaras de seguridad de los vecinos de la zona. Las autoridades locales y los dirigentes de la comunidad se han declarado en emergencia, exigiendo que se dé con los responsables de este atentado contra el patrimonio histórico y sagrado.
