
El analista económico y financiero, Mauricio Ríos García, considera que, para crear grandes oportunidades de inversión privada en turismo de calidad, el trabajo comienza por mejorar creíblemente la imagen y reputación del país.
“Y eso comienza por contar con instituciones sólidas. Por ejemplo, una de los aspectos más negativos para el turismo es la falta de previsibilidad para manejar cuentas bancarias, aceptar tarjetas de crédito y también la falta de previsibilidad por encontrar vías despejadas para trasladarse, que no haya bloqueos, que no se extorsione al turista, que se le ofrezca servicios de salud cuya calidad esté acorde a lo que les pretende cobrar”, dijo.
Ríos considera que todos los sectores en Bolivia tienen potencial para recibir inversión extranjera, pero requieren un entorno amigable con el capital privado y un ambiente acorde a la entrada y salida de capitales internacionales.
En ese contexto, apunta que el país sigue con el mayor riesgo de inversión y para mejorar debe contar “con una macroeconomía ordenada y estable”.
“Eso no lo tenemos ni parece que lo vayamos a tener muy pronto. A Paraguay, por ejemplo, le costó más de 10 años de respeto a una regla fiscal que estableció para alcanzar el actual grado de inversión que tiene”, explicó a La Razón.
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Jerónimo Vaqueiro, presidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y gerente general de Tropical.com, coincide y dice que si bien desde el punto de vista del turismo, ese índice de país para barato es una ventaja, urge mejorar la imagen del país.
“Lo primero que necesita el país es paz social. El nómada digital o cualquier persona que venga a Bolivia lo primero que busca es que haya libre desplazamiento, que se respete al turista extranjero, no abusen de ellos, que haya una buena policía turística y no aprovecharse del turista”, dijo.