La empresa estatal rusa Rosatom, que gestiona la planta nuclear iraní de Bushehr, anunció este miércoles que reducirá al mínimo su personal en la instalación tras un segundo ataque en sus cercanías.
Fuente: Infobae
“Estamos reduciendo temporalmente al mínimo el número de especialistas en la planta hasta que la situación se normalice. La salud y la vida de nuestros empleados son nuestra máxima prioridad”, afirmó el director de la corporación, Alexéi Lijachov.
En el marco de la tercera fase de evacuación, un primer vehículo partió hacia la frontera entre Irán y Armenia, y Rosatom prevé que dos grupos más abandonen el país en los próximos días.
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La empresa advirtió que “la situación en la central nuclear de Bushehr sigue deteriorándose” tras el ataque registrado el martes en las proximidades de la unidad de potencia número uno, que permanece en funcionamiento.
No se reportaron víctimas. El director de la organización Atominfo-Center, Alexander Uvarov, alertó que el peligro no se limita a un impacto directo sobre el reactor: si los sistemas de suministro eléctrico, refrigeración, comunicaciones o infraestructura contra incendios quedaran inutilizados, el riesgo de un accidente nuclear sería considerable.
La Organización de Energía Atómica de Irán denunció que los bombardeos de Israel y EEUU volvieron a tener como blanco la central.
Uno de sus edificios técnicos, construido por ingenieros rusos, ya había sido alcanzado la semana pasada por un proyectil, en lo que marcó el primer ataque sobre Bushehr desde el inicio de la guerra. La planta había permanecido hasta entonces fuera del alcance de los bombardeos, a diferencia de las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz e Isfahán, que fueron blanco de ataques desde las primeras semanas del conflicto.
