
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, afirmó que durante su gestión enfrentó presiones de dirigentes políticos y allegados para influir en la designación de mandos policiales, pero aseguró que no cedió a esas solicitudes. Enfatizó que las decisiones se tomaron bajo criterios institucionales y de meritocracia.
“He tenido que enfrentar una serie de presiones de amigos, de dirigentes políticos para tratar de recomendar a uno u otro comandante en un departamento y he preferido ganar un cierto grado de enemistad pero no hemos dado curso”, declaró ante la Cámara de Senadores.
Las declaraciones se dieron en marco a las consultas de la Petición de Informe Oral (PIO), impulsada por el senador Wilder Veliz, sobre las muertes en el conflicto de Colcapirhua en diciembre.
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La autoridad sostuvo que los jefes policiales fueron designados en función de sus méritos, antecedentes y formación profesional. Añadió que este enfoque busca evitar interferencias políticas y fortalecer la institucionalidad de la Policía Boliviana.
En ese marco, también cuestionó gestiones anteriores al señalar que, en los últimos 20 años, la institución habría atravesado un proceso de desinstitucionalización con injerencia política en la designación de mandos, una práctica que —dijo— fue “cortada de raíz” en la actual administración. ///kmg