En los últimos meses, dos soldados y un cadete de la Anapol murieron con signos de violencia, según familiares


Los centros de instrucción y formación de las Fuerzas Armadas y de la Policía Boliviana comenzaron nuevamente a ser cuestionados por la muerte de los jóvenes que están a su cargo.

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Foto: Fiscalía

 

Fuente: ANF / La Paz



 

Los centros de instrucción y formación de las fuerzas del orden y de defensa comenzaron nuevamente a ser cuestionados por la muerte de los jóvenes que están a su cargo. En los últimos meses, tres familias lloraron a sus hijos porque habrían sido maltratados.

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Ayer se conoció el que sería el primer caso de muerte de un soldado en los últimos meses. Una pareja de esposos llegó a la Asamblea Legislativa para denunciar que su hijo fue castigado en un cuartel de Tarija porque se había perdido un celular.

“En el velorio, y posteriores averiguaciones, muchos de sus compañeros manifestaron que sufrieron un jaripeo días antes por la pérdida de un celular. Supuestamente, a cada uno de ellos se les había hecho limpiar el piso con la espalda y botando agua”, denunció la senadora Ana María Crispín.

Las autoridades del recinto militar indicaron que el conscripto murió el 3 de diciembre del año pasado por un infarto. La familia no tuvo opción de realizar una autopsia en su momento, firmó los papeles y sólo se limitó a recoger el cuerpo.

Los esposos ahora piden que se esclarezca el caso y que se dé con los responsables, ya que los jefes militares de ese cuartel fueron removidos y destinados a otros lugares.

Segundo caso

A mediados de este mes, una madre de familia llegó a la ciudad de La Paz desde Potosí para denunciar que entregaron el cuerpo de su hijo, quien cumplía el servicio militar en Pando, en un ataúd. La hermana del soldado Reynaldo Javier Charca denunció que el cadáver estaba sin ojos ni riñones.

Las autoridades militares sostuvieron que el soldado murió por ahogamiento. Supuestamente, varios conscriptos realizaban labores de limpieza en un río cercado al cuartel, cuando escucharon gritos de auxilio. Al acudir al lugar, encontraron al joven sumergido en el agua y lo rescataron, trasladándolo a una posta sanitaria en Capixaba, en Brasil, donde médicos confirmaron que ya no presentaba signos vitales.

Caso cadete de la Anapol

María Luisa Valencia, madre del cadete Pablo Reboso, denunció que su hijo murió con signos de tortura horas después de haberlo visitado en la Academia Nacional de Policías (Anapol).

El coronel Max Cerruto aseguró que no existió ningún tipo de maltrato contra el cadete e indicó que el aspirante presentó problemas de salud días antes de su deceso.

Cerruto sostuvo que el joven recibió atención médica desde el 15 de marzo en diferentes establecimientos de salud. En el Hospital Corazón de Jesús fue diagnosticado con un derrame pleural en el pulmón izquierdo. Posteriormente, fue trasladado a otro centro hospitalario, donde finalmente falleció el 22 de marzo.

La madre contó que su hijo le confesó, antes de ser entubado, que fue golpeado por cadetes de cuarto año.

La autopsia que acompañó a la Fiscalía descartó que el cadete haya sido sometido a agresiones físicas.

El cuerpo del joven fue trasladado a Oruro para ser enterrado por su familia; la madre anunció que seguirá buscando justicia contra los que causaron la muerte de su hijo.