Hernán Cabrera M.
El hombre y mujer tienen o no derecho a quitarse la vida por alguna razón fundamental que lo lleve a esa decisión terminal: enfermedades, angustia, sufrimientos, deudas y otros motivos. Es un tema que durante siglos ha sido uno de aquellos que ha llevado a los filósofos, teólogos a debatir profundamente.
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Debate que siempre está presente en estos tiempos del siglo XXI y mucho más cuando los hechos ya se conocen, se difunden, se comentan a nivel mundial. Como fue el caso de la señorita Noelia Castillo, quien sufrió varias veces violaciones, lo que le generó serias consecuencias a su salud y tuvo que acudir a la eutanasia, para poner fin a su vida.
El historiador inglés Arnold Toynbee (1889-1975) reflexionó que tantos hombres y mujeres tienen el derecho a quitarse la vida, pues nadie es más dueño de sí mismo. Añade, que esta decisión solo estaría justificada en determinados casos. “Sin embargo, hay casos en los que ya no hay esperanza, pero sigue habiendo vida. En estas circunstancias, siempre y cuando la persona tenga pleno uso de sus facultades, opino que no debería contrariarse su deseo de morir, si este es producto de una cuidadosa y meditada reflexión. Creo que, cuando una persona en esa situación solicita la eutanasia, debería permitírsele cumplir su deseo. Y si prefiere suicidarse, creo firmemente que hay que respetar su voluntad sin hacer nada para impedírselo”.
Sin duda, que la decisión de la joven española Noelia ha provocado un terremoto en varias partes del mundo, que algunos sectores de forma hipócrita fijan posiciones inflexibles bajo el manto de que hay que proteger y preservar la vida, aunque esa vida sea un viacrucis, lleno de dolores, sufrimientos, penas, carencias. Hay que ponerse en el lugar de cada persona para sentir lo que han sentido y para soportar tantas injusticias y desprecios. No es un caso aislado, ni un hecho que ocurrió a más de 10.000 km de distancia. Es un drama humano común en los países.
Hubo la violación a Noelia, pero sus agresores sexuales continuaron con sus vidas, impunes, felices y libres, pero la víctima pidió la eutanasia y se la hizo. Es su derecho humano. Un ejemplo de valentía. Nos dolió su decisión; pero se debe respetar y debe llevarnos a denunciar tantos casos de violaciones a señoritas que sufren en silencio, mientras una sociedad hipócrita consiente a los agresores sexuales. Y la justicia es cómplice.
El director de la plataforma: inmediaciones.org, Jorge Larrea, alerta el caso de Noelia, más allá de su decisión personal, expone la fragilidad de los sistemas de justicia y la indiferencia social frente al sufrimiento de las víctimas. Violencia sexual e impunidad.
En Bolivia hay entre 4 a 6 casos de violaciones por día, víctimas que no reciben ni apoyo económico, psicológico de las instituciones del Estado, ni consuelo de los grupos de amistades y también de las familias, que muchas veces deben tranzar con el violador, recibiendo dinero a cambio de retirar las denuncias.
¡En Santa Cruz cuántas niñas y señoritas habrán querido suicidarse y sin que nos demos cuenta de ello! Y el carnaval continúo como si nada y las bestias al acecho para cometer sus fechorías, como le pasó a Yuvinka, la niña estrangulada y violada, sin que se haya hecho justicia.
Las redes sociales se hicieron escuchar de forma clara, por lo que vamos a compartir algunos sentimientos:
María Teresa Molina: Es hora de reflexionar en esto. Hay muchos factores por los que una parte de las mujeres sufren en silencio y desprecian su vida por infelices vándalos que las agreden y encima las someten a vivir con ellos bajo amenazas y constantes agresiones, a vista de su familia que no las defiende. Nuestras mujeres deben despertar, fortalecer su dignidad y amor propio, y decir basta a este sistema que las oprime.
Edwin Padilla Cortez: Su ejemplo debe concebir un releer de la norma legal, misma que se ve atada no por conceptos bio/psicosiciales cientista, sino, por la miopía religiosa
Nancy Bozo Lavadenz: Es doloroso escuchar que las violaciones hacia las mujeres persisten y no se tomen acciones más duras contra los violadores, en primer lugar censurando duramente a los violadores desde el gobierno y a los canales televisivos como UNITEL que toda la tarde hasta la noche entretiene con telenovelas violentas, sangrientas, sexo libre, violaciones, traídas de otras sociedades y que las miran personas que no tienen recursos económicos para comprar megas o ir el cine y se entretienen con estos programas, y a veces por falta de educación sexual o moral, desde los padres, las consideran como normales, influyendo para que se mantenga el machismo, la violencia y el abuso contra la mujer
Helga Velasco: Yo creo en la eutanasia, he visto vidas apagarse luego de un largo sufrimiento que ningún ser humano debería pasar, pero la historia de Noelia me ha roto el corazón.
La vida no debería jamás ser un espacio de sufrimiento físico y emocional constante, alargar la agonía y el dolor de una persona porque la familia y los seres queridos no quieren dejarla ir es una forma de egoísmo. Dios decide, es cierto yo creo que es así, por eso a veces cuando una vida está condenada al dolor diario o a la vida artificial, despedirse del mundo terrenal es un derecho muy personal.
¿Cuánto vale la vida de Noelia? Yo siento que vale mucho más ahora que no está, será el recuerdo de la vergüenza que deben sentir tod@s quienes le fallaron, le abusaron, le dijeron que no debía morir. Ojalá el mundo deje descansar en paz a Noelia ahora que se ha ido.
Noelia Echalar: Hay muchas mujeres gritando en silencio y una sociedad que le da la espalda, hagamos el cambio, una historia cuenta
Nadiezdha Salvador: El abuso destruye muchas vidas y quedan impunes.
Jorge Larrea: Necesitamos dejar de normalizar el silencio, exigir justicia real y acompañar a las víctimas con solidaridad. En definitiva, lo que se denuncia ahí es la hipocresía social y la complicidad judicial que perpetúan la violencia. Y el mensaje más potente es que cada vida importa, cada muerte duele, y que casos como el de Noelia deberían ser un llamado urgente a la conciencia colectiva.
El debate está planteado en Bolivia y hay que asumirlo con valentía, sin hipocresías, ni dogmatismos, ni acusaciones, ni shows, porque se trata de la vida y toda vida debe ser respetada en cualquiera de sus decisiones.
Toda vida humana nos interesa y toda muerte nos debe doler y ser solidarios.
Noelia con tu decisión has golpeado bien duro al gobierno, al sistema judicial, a las familias, a la sociedad, a las religiones no solo de España, espero también de Santa Cruz, sociedad enferma y violenta.
El derecho a morir, vía eutanasia, es un tema que en Bolivia hay que debatirlo en todos los niveles de gobierno y en cada sector de la sociedad, pero sin gritos ni peleas, a nombre de Dios.
Mi estimado lector, concluyo este artículo con esta profunda reflexión del filósofo Friedrich Nietzsche: “No está en nuestro poder no nacer, pero si nos es dado subsanar lo ue a veces a resulta efectivamente un defecto. Quien se elimina realiza algo respetable, quien hace eso, casi merece vivir. La sociedad ¡que digo!, la vida misma se beneficia con semejante gesto más que con cualquier vida vivida con resignación, anemia y otras virtudes; se ha quitado de la vista de los demás, convirtiéndose en una objeción a la vida”.
