Tarija: El Gobierno alista un ajuste de personal e ítems en salud


La evaluación del nivel central expone problemas en la distribución de recursos humanos, falta de equipamiento y una demanda creciente que supera la capacidad instalada. Autoridades anuncian medidas de corto plazo.

Fuente: El País.bo

El sistema de salud en Tarija vuelve a estar bajo la lupa. Tras evidenciarse a inicios de este año el colapso en hospitales y centros de salud, el Gobierno Nacional activó una serie de inspecciones en la capital y las provincias, con el objetivo de diagnosticar las principales falencias y encarar soluciones inmediatas. Los primeros resultados apuntan a problemas estructurales que van desde la mala asignación de personal hasta deficiencias en equipamiento, pasando por una histórica falta de ítems que ha dejado al sistema al borde del colapso.



Radiografía del sistema

Las inspecciones, realizadas en establecimientos como el Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD), el Hospital Materno Infantil, el Hospital Rubén Zelaya y el Hospital Fray Quebracho, permitieron evaluar la productividad en la atención, la disponibilidad de recursos humanos y las condiciones de infraestructura.

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El viceministro de Deportes, Roberto Bustamante, adelantó que las conclusiones derivarán en medidas de corto plazo. Entre los principales hallazgos, destacó una deficiente distribución del personal sanitario, que no responde a las necesidades reales de cada establecimiento.

“Se han identificado problemas en la asignación de recursos humanos. Hay hospitales que requieren especialistas específicos, pero reciben profesionales de otras áreas”, explicó.

Uno de los ejemplos citados es el del HRSJD, donde —según Bustamante— se solicitaban especialistas en traumatología, pero se asignaban ginecólogos, evidenciando una falta de coordinación entre los directores hospitalarios, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) y el Ministerio de Salud.

La prioridad, el reordenamiento

Frente a este escenario, el Gobierno plantea un reordenamiento del personal como una de las primeras acciones para optimizar la atención. La propuesta apunta a reorganizar los recursos humanos existentes antes de concretar nuevas asignaciones.

El plan contempla que el Ministerio de Salud asuma un rol más directo en la coordinación con el Sedes, estableciendo una cadena clara de comunicación en la que los directores de hospitales canalicen sus requerimientos a través de la instancia departamental, que a su vez los eleve al nivel central.

Desde la Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes) confirmaron que este proceso implicará cambios en la dependencia del personal. Trabajadores vinculados a programas nacionales como Mi Salud o el Bono Juana Azurduy pasarán a depender del Sedes, lo que permitirá redistribuirlos hacia zonas con mayor demanda.

Señalaron desde el sector, aunque advirtieron que esta medida no será suficiente si no se acompaña de la asignación de nuevos ítems.

Equipamiento y medicamentos

Las inspecciones también pusieron en evidencia limitaciones en equipamiento médico. Un caso emblemático es el del Hospital Rubén Zelaya, en Yacuiba, que requiere la reposición de su tomógrafo tras años de uso. Sin embargo, en el mismo municipio, el Hospital Fray Quebracho cuenta con un equipo nuevo, lo que —según Bustamante— refleja problemas de organización más que de falta absoluta de recursos.

En cuanto a medicamentos, se identificó la necesidad de fortalecer la coordinación entre el Sedes y los gobiernos municipales, responsables de los establecimientos de primer y segundo nivel, donde se concentra gran parte de la demanda.

La deuda en recursos humanos con Tarija

Más allá del reordenamiento, el principal reclamo del sector salud apunta a la falta de nuevos ítems financiados por el Tesoro General de la Nación (TGN). Desde el Colegio Médico de Tarija recuerdan que la última asignación por crecimiento vegetativo se realizó en 2016.

Edwin Valdez, representante del sector, señaló que desde entonces no se han cubierto las necesidades reales del departamento, pese a que hace cuatro años ya se estimaba un déficit superior a los 1.000 trabajadores en salud.

Dijo que los hospitales no pueden funcionar adecuadamente por falta de personal, citando como ejemplo el Hospital Materno Infantil, que hasta la fecha no logra operar a plena capacidad por insuficiencia de recursos humanos. A esto se suma la situación de otros centros, como el Hospital San Antonio, donde cerca del 80% del personal depende del Gobierno Municipal, o el Hospital Oncológico, que continúa inconcluso.

La crisis del sistema de salud en Tarija no es nueva, pero las recientes inspecciones han vuelto a poner en evidencia la urgencia de intervenir en este problema. El reordenamiento del personal aparece como una solución inmediata, pero insuficiente si no se acompaña de inversión sostenida y planificación.