Las comunidades guaraníes endulzan con la apicultura el desarrollo gasífero del Chaco


La producción de miel se consolidó como alternativa económica en un territorio marcado por la explotación hidrocarburífera. Los habitantes de esa región del país están reactivando prácticas ancestrales para el desarrollo de esta actividad.



Fuente: eldeber.com.bo

Por César del Castillo 

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En el Chaco boliviano, caracterizado por altas temperaturas y extensas llanuras dominadas por especies como el quebracho, la actividad productiva no se limita a la explotación de gas natural. En esta región también se desarrolla la apicultura, una actividad que ha cobrado relevancia en comunidades guaraníes asentadas en el área del megacampo Margarita, parte del Activo Caipipendi, que integra los pozos Margarita y Huacaya.

Durante años, la producción de miel en la zona se realizaba de manera artesanal, mediante la extracción directa de colmenas en troncos de árboles como el algarrobo o el quebracho. Este método implicaba la destrucción de los árboles para obtener el producto, lo que generaba un impacto ambiental significativo.

Este escenario comenzó a modificarse con la implementación de iniciativas vinculadas al desarrollo productivo sostenible en la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Itika Guasu, donde se ubica gran parte del campo gasífero. Según explicó Mauricio Mariaca, gerente de relaciones externas de Repsol, el objetivo fue establecer una relación basada en la confianza, la transparencia y el cumplimiento de compromisos con las comunidades.

El proceso incluyó estudios técnicos que identificaron el potencial melífero de la región, gracias a la diversidad de flora nativa. A partir de ello, se introdujeron prácticas apícolas modernas, como la instalación de colmenas, la cría de reinas y la capacitación en manejo y comercialización.

“Se implementaron colmenas y el proceso productivo, desde la cría hasta la venta”, señaló Raúl Huaylla, relacionador comunitario.

Como resultado, la actividad evolucionó de un modelo extractivo a uno organizado y sostenible. Actualmente, cerca de un centenar de familias participan en la producción de miel.

La calidad del producto constituye otro aspecto relevante. La ubicación geográfica de la zona, alejada de áreas de agricultura intensiva, permite obtener una miel libre de pesticidas, con bajos niveles de humedad y alto contenido mineral, lo que incrementa su valor comercial. La apicultura forma parte de una estrategia más amplia orientada a diversificar la economía local y generar alternativas productivas a largo plazo. “Se busca que estos proyectos puedan mantenerse incluso cuando la actividad gasífera disminuya o concluya”, indicó Mariaca.

En ese marco, también se estableció un fondo de aproximadamente $us 14 millones destinado al desarrollo del pueblo guaraní. Estos recursos, administrados por la propia comunidad, financian iniciativas en áreas como salud, educación y producción.

A más de dos décadas de su ejecución, el fondo continúa vigente, generando rendimientos y respaldando proyectos comunitarios.

Paralelamente, la actividad gasífera ha impulsado el crecimiento poblacional y económico en la región. Sin embargo, las comunidades no solo participan de esta dinámica extractiva, sino que también desarrollan capacidades y actividades orientadas a la sostenibilidad en este contexto, la apicultura se consolida como una alternativa productiva que combina el aprovechamiento de los recursos naturales con prácticas responsables, contribuyendo al desarrollo local en el Chaco boliviano.