Han tomado calles, aceras y camellones de la rotonda de la ciudadela. Los gremiales oponen resistencia a los operativos que realiza el municipio con la guardia municipal. Los vecinos piden despejar el espacio público
Fuente: eldeber.com.bo
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Tras el intento de desalojo de los comerciantes que acabó en enfrentamientos el pasado lunes, durante la semana el caos volvió a apoderarse de la zona conocida como rotonda del Plan Tres Mil, donde el abuso de los vendedores ambulantes llega al punto de instalar puestos bajo el viaducto que está a medio construir.
A ocho años de que la zona fuera despejada completamente, el ordenamiento queda solo en la memoria de los pobladores que exigen recuperar los espacios públicos. El caos ahora es total, aceras y calles han sido tomadas por los comerciantes que exponen sus productos sobre el piso, en anaqueles, carretillas y en la carrocería de movilidades. Incluso, los árboles sirven de percheros para exponer las prendas de vestir.
Vecinos cuentan que apenas sale el sol, los espacios públicos ya están tomados. Todo el ambiente que fue arborizado y mejorado se pierde en medio de la maraña de puestos improvisados que se instalan en un abrir y cerrar de ojos.
En la avenida principal los puestos de venta han reducido a solo un carril la circulación vehicular y en las aceras los transeúntes tienen que abrirse paso entre cajas de verduras, abarrotes, ropa y otros productos. Incluso una calle ha sido cerrada por puestos de venta de carne y comida.
Los puestos se extienden por al menos siete cuadras, mientras los vehículos avanzan lento.
Al desorden se suman los charcos de agua maloliente que se acumulan en sectores del camellón, cerca de los comestibles.
Por la tarde, el caos se agrava con la feria que se instala hacia la avenida Che Guevara. En la oscuridad de la noche, las personas se aglomeran en la rotonda, donde los puestos de venta se mezclan con los carritos de comidas.
Entre el tumulto de personas, hay quienes aprovechan para sustraer ‘al vuelo’ las pertenencias de los pasajeros que viajan en micros. “El lugar se vuelve inseguro”, dice Martha Condori, que vive por la zona y está cansada del desorden.
La Alcaldía realiza operativos, pero no consigue recuperar la zona. El pasado lunes, un intento por despejar el espacio público en la rotonda terminó en enfrentamientos con piedras y palos, y hubo personas lastimadas. Los comerciantes denuncian uso excesivo de la fuerza por parte de la guardia municipal, mientras que las autoridades justifican las acciones para despejar zonas tomadas.


