
La eliminación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) es una medida económica que genera condiciones hacia un ajuste financiero con flexibilización del tipo de cambio y crecimiento de las reservas internacionales, aseguró el político y empresario Samuel Doria Medina.
“Hay que celebrar la eliminación del Impuesto a las Transacciones Financieras en dólares (ITF). Fue un instrumento útil para bolivianizar la economía en los años 2010, pero desde la crisis de las reservas de 2023 quedó caduco”, afirmó.
El ITF fue creado en 2006 y tenía un carácter transitorio, pero su vigencia se extiende hasta el momento en las transacciones bancarias. Este impuesto grava las operaciones realizadas en moneda extranjera con el 0,30 por mil.
La Cámara de Senadores sancionó este proyecto de ley, junto al proyecto de ley que restituye el 100% del crédito fiscal en factura por compra de combustible, y su promulgación está en manos del presidente Rodrigo Paz.
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El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó la sanción legislativa de la ley sobre el ITF y explicó que era un impuesto que encarecía las operaciones en moneda extranjera, desincentivaba el ingreso de divisas y tenía una incidencia mínima en la recaudación.
Doria Medina tiene en el Gobierno a fichas clave, como los ministros Espinoza y de la Presidencia, José Luis Lupo. En un post aseguró este sábado que la eliminación del ITF es un paso importante en la construcción de condiciones para reformas económicas.
“La eliminación del ITF es una de las medidas preparatorias del ajuste financiero que requiere el país y que puede lograrse con la flexibilización del tipo de cambio y el crecimiento de las reservas internacionales”, aseguró el político.
El tipo de cambio oficial del dólar se mantiene en 6,96 bolivianos para la venta y 6,86 bolivianos para la compra, desde noviembre de 2011. Sin embargo, la crisis económica y la escasez de dólares generaron un mercado negro.
Este mercado paralelo cotiza el dólar en un precio superior al establecido y vigente desde 2011. En uno de sus momentos más complejos, un dólar llegó a costar hasta Bs 20.