Sector industrial de YPFB muestra baja operatividad y señales de crisis, según informe


El panorama es más complejo en el sector de biodiésel. La planta Biodiésel 1, en Santa Cruz, terminó el año prácticamente paralizada por falta de soya y distorsiones en el mercado cambiario.

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Imagen referencial: YPFB

 

Fuente: ANF



La Rendición Pública de Cuentas Final 2025 de YPFB Corporación expuso una situación preocupante para el sector industrial de la estatal, marcado por una baja operatividad y signos de crisis estructural.

El informe atribuye esta situación a la falta de materia prima nacional, en un contexto donde históricamente se priorizó la inversión en plantas industriales por encima de la exploración.

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Uno de los puntos más críticos es la caída en el rendimiento de las refinerías, afectadas por la disminución sostenida en la producción de petróleo y condensado. Las refinerías Gualberto Villarroel, en Cochabamba, y Guillermo Elder Bell, en Santa Cruz, operaron en 2025 con un factor de utilización de apenas 34,7%. Este nivel obligó a incrementar la dependencia externa: Bolivia importó el 56,5% de la gasolina y el 90% del diésel que consume.

En contraste, algunas plantas industriales lograron sostener niveles operativos elevados. La planta de Amoníaco y Urea de Bulo Bulo alcanzó un 87% de uso de su capacidad, con un récord de 594.000 toneladas métricas producidas. De igual forma, la planta separadora de líquidos Río Grande operó al 92%.

Sin embargo, otras infraestructuras dan cuenta de indicadores críticos: la planta Carlos Villegas funcionó solo al 36% por falta de gas, mientras que la planta de GNL apenas alcanzó un 22%, reflejando limitaciones en la planificación y comercialización.

El panorama es más complejo en el sector de biodiésel. La planta Biodiésel 1, en Santa Cruz, terminó el año prácticamente paralizada por falta de soya y distorsiones en el mercado cambiario.

Por su parte, la planta Biodiésel 2, en El Alto, presenta un avance del 79% en su construcción, pero enfrenta serias dudas sobre su viabilidad económica debido a los altos costos logísticos y la falta de incentivos a la producción agrícola.

Redes de gas 

En cuanto a la expansión de redes de gas domiciliario, se registraron más de 78.000 nuevas conexiones durante la gestión. No obstante, autoridades advirtieron que este crecimiento no está alineado con la disponibilidad futura de gas, advirtiendo que Bolivia podría verse obligada a importar este recurso hacia 2031 si no se concretan nuevos descubrimientos.

Indicaron que el sistema de gasoductos virtuales (GNL) continúa siendo deficitario y completamente subvencionado, sin una regulación que permita recuperar costos de operación.

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Fuente: ANF