Desde el sector privado alertan cierre de empresas e inflación, mientras autoridades analizan el pliego de la COB con sus ministerios.
Greyss Nery Pinaya Acarapi
Fuente: Red Uno
El planteamiento de un incremento salarial del 20% por parte de la Central Obrera Boliviana (COB) generó un rechazo contundente desde el sector empresarial, que advierte graves consecuencias para la economía y el empleo en el país.
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El director ejecutivo de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), Pablo Camacho, señaló que la propuesta no es viable en el contexto económico actual y que su aplicación podría derivar en el cierre de empresas y una mayor informalidad.
“Hablar de un incremento del 20% es irresponsable y atentatorio contra los sectores que dicen defender”, afirmó.
Desde el sector empresarial sostienen que la economía atraviesa un momento complejo, con bajos niveles de crecimiento y una reducción de la formalidad laboral, que actualmente se sitúa en torno al 14%.
“Un incremento de este nivel va a generar menor empleo y el cierre de pequeñas, medianas y grandes empresas”, advirtió Camacho.
Asimismo, alertó que una de las consecuencias inmediatas sería el aumento de la inflación, lo que terminaría anulando cualquier beneficio del incremento salarial.
“Los precios se van a disparar y el incremento va a quedar en cero”, explicó.
En ese contexto, también se remarcó que el costo real de un trabajador formal supera el salario mínimo, debido a cargas sociales como aportes, aguinaldos y beneficios, lo que incrementa la presión sobre las empresas.
Por su parte, el Gobierno informó que el pliego presentado por la COB será sometido a una evaluación técnica junto a los distintos ministerios, antes de asumir una posición oficial.
“Se está analizando y se dará una respuesta en función a criterios técnicos”, indicaron.
Desde el Ejecutivo también se adelantó que se anunciarán medidas orientadas a dinamizar la economía, en medio de un escenario marcado por la necesidad de atraer inversiones y generar empleo formal.
El debate sobre el incremento salarial continúa abierto, mientras distintos sectores coinciden en la necesidad de priorizar la estabilidad económica y evitar medidas que puedan profundizar la crisis.