Álvaro Riveros Tejada
¿Se imaginan que pudo haber pasado con el planeta, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, si se hubiese encontrado Donald Trump, en lugar de Harry Truman, como presidente de los Estados Unidos, cuando se tuvo que ordenar el lanzamiento de la bomba atómica sobre Japón? Estamos más que seguros que este neurótico habría ordenado también una bomba similar sobre Berlín u otro blanco alemán, sin percatarse que su torpeza aniquilaría parte de Europa y quizás todo el planeta.
Donald Trump lanzó una amenaza a Irán para abrir el estrecho de Ormuz hasta máximo este martes 7 de abril, so pena de desatar un infierno en ese país, lo que no calma la atención por la guerra. Por el contrario, remonta el precio del petróleo hasta las nubes y exacerba peligrosamente la volatilidad en los mercados.
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Asimismo, siguiendo con sus amenazas apocalípticas, afirma que ve posible un acuerdo hoy, pero Irán niega que haya siquiera conversaciones y entonces sube el tono de sus mensajes, haciéndolos cada vez más procaces y groseros, al extremo de desacreditar sus propias aserciones y poner en duda cualquier negociación.
Con vocación de tractorista arremete contra los iraníes y, con aires mesiánicos exclama, en su red social Truth: “¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para que llegara a un acuerdo o abriera el estrecho de Ormuz? El tiempo se acaba: 48 horas antes de que el infierno se apodere de ellos. ¡Gloria a Dios! “Abrid el puto estrecho, locos cabr**es, o vais a vivir en el infierno. Esperad y mirad. Alabado sea Alá”. Así se expresa el actual presidente de EE UU.
Simultáneamente, este enajenado lleva a cabo una profunda reestructuración en su frente interno gubernamental, donde además de la fiscal general Pam Bondi y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. se reportan despidos de miles de funcionarios federales y hasta cambios en el liderazgo del Pentágono, como el del jefe de Estado Mayor, general Randy George en pleno teatro de su guerra, cambio que haría palidecer de ira a Carl von Clausewitz, sabio de la guerra y uno de los más influyentes historiadores y teóricos de la ciencia militar moderna.
Sobre dicho tema, la principal demócrata encargada de asignaciones en el Senado criticó rápidamente la medida: “Una vez más: si el presidente Trump y Russ Vought deciden hacer más despidos masivos, están ELIGIENDO infligir más dolor a la gente. Las ‘reducciones de personal’ no son un nuevo poder que estos payasos obtienen en un cierre”, escribió la senadora Patty Murray de Washington en X. “No podemos dejarnos Intimidar por estos delincuentes”
A la luz de lo expuesto, sin el ánimo de tomar partido por ninguna de las partes en conflicto, consideramos que el fantasma de la guerra, cuando se torna religioso nos lleva inexorablemente a tomar el sitio que nos señala nuestra fe. En el caso presente, donde pareciera que se vienen abriendo las puertas del Armagedón, la fe nos indica el lugar en el que debemos situarnos, rogando a Dios que nos libre de un Psicópata.
