Israel cuestionó la viabilidad del alto el fuego e Irán amenazó con romper la tregua si continúan los ataques sobre el Líbano


Cientodoce muertos en Líbano, el estrecho de Ormuz cerrado de nuevo y una advertencia de intervención militar directa desde Teherán marcaron las primeras horas de una tregua cuya solidez ya ponen en duda sus propios firmantes.

 

Equipos de emergencia trabajan en el lugar de un ataque israelí, en Al-Mazraa en Beirut, Líbano. 8 de abril de 2026 REUTERS/Yara Nardi

Equipos de emergencia trabajan en el lugar de un ataque israelí, en Al-Mazraa en Beirut, Líbano. 8 de abril de 2026
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Fuente: infobae.com

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La frágil tregua de dos semanas pactada entre Estados Unidos e Irán, anunciada en la madrugada del miércoles por el presidente Donald Trump y mediada por el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif, se estrenó con una jornada de extrema violencia en Líbano. Israel lanzó lo que su propio ejército describió como el mayor ataque coordinado desde el inicio del conflicto: más de 160 bombas cayeron en diez minutos sobre Beirut, el valle de la Becá y el sur del país, en una operación bautizada como “Oscuridad eterna”. El Ministerio de Salud libanés elevó el balance a 112 muertos y 837 heridos, cifras que las autoridades consideraron preliminares y susceptibles de aumentar.

Fue en ese contexto que el canciller Saar tomó distancia del optimismo que rodeó el anuncio del alto el fuego. En una entrevista con el canal estatal Canal 12, afirmó que subsisten diferencias de fondo entre las partes. “Nada ha terminado aún”, dijo. “No veo cómo es posible salvar las posiciones de Estados Unidos e Irán”. Las declaraciones reflejaron la postura que el primer ministro Benjamin Netanyahu ya había adelantado: que la tregua con Teherán no implica un cese de las operaciones en Líbano, en contradicción con lo que Islamabad sostuvo al anunciar el acuerdo.

Los Guardianes de la Revolución —la rama más poderosa de las fuerzas armadas iraníes, creada tras la revolución de 1979 para proteger al régimen islámico— respondieron con una advertencia explícita. En un comunicado difundido por la televisión pública iraní, señalaron que enviaban “una fuerte advertencia a Estados Unidos, que viola tratados, y a su aliado sionista, su ejecutor”: si los ataques contra Líbano no cesaban de inmediato, cumplirían con su “deber” y darían “una respuesta”. La declaración elevó la tensión en un momento en que la tregua depende en buena medida de que el frente libanés no acabe por hacerla colapsar.

Imagen de archivo de un edificio dañado en un ataque israelí en los suburbios del sur de Beirut, Líbano. 12 marzo 2026 REUTERS/Stringer

Imagen de archivo de un edificio dañado en un ataque israelí en los suburbios del sur de Beirut, Líbano. 12 marzo 2026
REUTERS/Stringer

La disputa sobre el alcance del acuerdo refleja una ambigüedad de origen. Sharif afirmó al anunciar el cese de hostilidades que este incluía a Líbano. Netanyahu lo desmintió: el alto el fuego no alcanza al frente libanés, donde Israel mantiene una campaña aérea y terrestre contra Hezbolá desde el 2 de marzo, cuando el grupo terrorista chií atacó Israel en represalia por la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra Irán, iniciada el 28 de febrero. Teherán había condicionado cualquier acuerdo a que Líbano quedara incluido, condición que formaba parte del marco de diez puntos que sirvió de base para la negociación. Desde el inicio del conflicto, más de 1.500 personas han muerto en territorio libanés y un millón han sido desplazadas, según las autoridades sanitarias del país.

Las consecuencias de la contradicción fueron inmediatas. Irán cerró nuevamente el estrecho de Ormuz, apenas horas después de que la tregua permitiera el paso de los primeros buques desde el inicio del conflicto. El primer ministro libanés Nawaf Salam acusó a Israel de atacar deliberadamente a la población civil y denunció que los bombardeos mostraban un desprecio por los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra. Las Naciones Unidas condenaron los ataques: el portavoz adjunto del secretario general, Farhan Haq, lamentó el número significativo de bajas civiles. Francia y España rechazaron también la continuación de la ofensiva.

En paralelo, la Armada iraní emitió advertencias a las embarcaciones que permanecen en la zona. En un mensaje reproducido por el diario británico The Guardian, las autoridades navales señalaron que los buques no deben intentar atravesar el estrecho sin autorización. “Cualquier embarcación que intente adentrarse en el mar será atacada y destruida”, indicaron.

Varias fuentes marítimas confirmaron las amenazas de destruir los barcos que intentaran atravesar el estrecho de Ormuz sin el permiso de Teherán. El tránsito por dicha vía marítima permanecía cerrado, aseguraron.

La próxima prueba será el viernes, cuando delegaciones de Washington y Teherán prevén reunirse en Islamabad para iniciar negociaciones formales bajo mediación pakistaní. Mientras Israel mantenga su ofensiva en Líbano, la tregua vivirá bajo una presión que podría volverla insostenible antes de que esas conversaciones lleguen a buen puerto.