El ambicioso plan de China: Una planta solar en órbita que podría usarse para vigilancia y control militar


China impulsa la energía solar espacial con el plan Zhuri, liderado por Duan Baoyan, que busca generar electricidad desde órbita y transmitirla a la Tierra mediante microondas.

Daniela Magallanes

La energía solar espacial se consolida en China como prioridad estratégica gracias al proyecto Zhuri, que busca construir una planta solar orbital capaz de transmitir electricidad a la Tierra. Foto: Ilustración IA
La energía solar espacial se consolida en China como prioridad estratégica gracias al proyecto Zhuri, que busca construir una planta solar orbital capaz de transmitir electricidad a la Tierra. Foto: Ilustración IA

Fuente: https://larepublica.pe



La planta solar en órbita es una prioridad estratégica para China. El científico Duan Baoyan indicó que esta tecnología busca generar electricidad y podría apoyar en vigilancia, comunicaciones e interferencia electrónica.

En un artículo de Scientia Sinica Informationis, Duan detalló que el sistema fue modificado para incluir funciones adicionales. “Debe realizar tareas como comunicación, navegación, reconocimiento, interferencia y control remoto”, señaló. Este enfoque introduce un elemento militar en un proyecto que se presenta como una fuente de energía limpia y constante.

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Diseño actualizado del proyecto de la central solar china. Foto: Universidad de Xidian

China proyecta planta solar en órbita para energía y vigilancia

El proyecto Zhuri adopta un diseño modular. En lugar de una estructura única y grande, el dispositivo está compuesto por múltiples unidades que operan de manera coordinada. Esta arquitectura mejora la estabilidad y minimiza los riesgos técnicos en el espacio.

El diseño se basa en el sistema OMEGA, propuesto por el equipo de Duan. Cada módulo captura energía solar, la convierte en electricidad y la transmite. Si una unidad falla, las demás continúan operando. Este enfoque simplifica la construcción y operación de una estación orbital.

En 2022, el equipo completó una torre de pruebas de 75 metros para validar el proceso completo. El método logró captar luz solar, transformarla en electricidad, convertirla en microondas y enviarla a receptores distantes. Entre los avances recientes se destaca la transmisión a múltiples objetivos en movimiento, ampliando su alcance operativo.

El plan final prevé una estación orbital de aproximadamente un kilómetro de diámetro, situada a 36.000 km de la Tierra, con capacidad para generar energía a nivel de gigavatios. Esta infraestructura podría abastecer a satélites y futuras misiones espaciales.

Microondas espaciales generan debate sobre seguridad y riesgos

La transmisión mediante microondas es el núcleo de esta tecnología. Permite enviar electricidad sin cables desde el espacio, pero requiere una precisión extrema. Duan destacó que los haces deben ser estrechos y controlables para evitar pérdidas.

Este mismo manejo plantea interrogantes. La tecnología podría usarse para interferir señales o reforzar sistemas de comunicación militar. También existen riesgos técnicos. Si un haz se desvía, podría afectar a satélites cercanos o dañar sus sistemas electrónicos.

Duan sugirió otra posibilidad en People’s Daily: el uso de microondas para influir en fenómenos meteorológicos. “Podría alterar la circulación atmosférica regional y cambiar la intensidad y trayectoria de un tifón”, escribió. La idea sigue en fase teórica, pero refleja el alcance del proyecto.

Potencias compiten por dominar la energía solar en órbita

China no avanza sola. La NASA ha desarrollado el concepto SPS-ALPHA, también basado en módulos distribuidos. Duan sostiene que el sistema OMEGA ofrece ventajas en simplicidad y eficiencia.

En 2023, el Instituto Tecnológico de California logró transmitir energía por microondas en órbita, un paso clave para validar esta tecnología espacial. Japón ha realizado pruebas similares.

El interés global responde a su potencial energético. En el espacio, la captación solar puede superar ampliamente la eficiencia terrestre. Sin embargo, persisten desafíos en costos, seguridad y escala, debido al tamaño de las futuras estaciones orbitales.