Santa Cruz: La ciudad convive con más de 700 basurales que contaminan y amenazan la salud


En distintas zonas de la urbe cruceña hay 764 botaderos según admite el gobierno municipal, aunque ambientalistas han identificado 1.780 puntos críticos de depósito de basura a cielo abierto. Advierten sobre los efectos nocivos para la salud.

Por Deisy Ortiz Duran




Fuente: eldeber.com.bo

Es media mañana de un día lluvioso y, a un costado de la avenida aguas negras y malolientes escurren hacia el pavimento desde un gran basural, donde los restos de poda y basura domiciliaria se mezclan con residuos altamente contaminantes, entre los que destacan plásticos, llantas, restos de equipos de computación, alambres, fierro. Entre los desperdicios saltan a la vista vasos plásticos y bañadores que almacenan agua de lluvia, donde crecen larvas de mosquito.

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Ocurre en la avenida Pero Vélez y quinto anillo, donde una calle se ha convertido en un vertedero clandestino.

En otros sectores, como en el quinto anillo, entre las avenidas Alemania y Beni, otra vía ha quedado cerrada por montañas de residuos que se extienden a lo largo de unos 200 metros. En un sector, sale humo entre las ramas y basura chamuscada porque alguien prendió fuego, y más allá hay botellas, resto de heladeras y tinas viejas, además de materiales sanitarios, como jeringas.

La problemática de los microbasurales ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una ‘postal’ reiterada en distintos puntos de la ciudad. Lo que en el tejido urbano genera reclamos vecinales y respuestas al municipio, se ha transformado en focos de basura crónicos, visibles y cada vez más difíciles de erradicar.

Según datos de la Alcaldía, en la ciudad existen 764 microbasurales, entre eventuales y permanentes. Sin embargo, ambientalistas han identificado 1.780 puntos críticos de depósito de basura a cielo abierto, es decir, sitios donde los residuos sólidos se disponen de forma indiscriminada, sin control ni medidas de protección ambiental.

Esta problemática responde a una combinación de factores, como deficiencias en la gestión de residuos sólidos, fallas en el servicio, falta de fiscalización y el creciente volumen de basura que se genera en la ciudad.

Según datos de la Gobernación, contenidos en el estudio Santa Cruz Metrópolis, Santa Cruz de la Sierra genera 2.104 toneladas de basura por día; de ese total, unas 1.600 toneladas que son recolectadas de los domicilios ingresan al vertedero de San Miguel de Junos, donde se realiza el entierro sanitario.

De acuerdo con ONU-Hábitat, en Bolivia cada persona genera entre 0,48 y 0,56 kilos de residuos al día, lo que se traduce en más de 8.000 toneladas diarias que, en su mayoría, terminan en botaderos a cielo abierto.

Según la ambientalista Sandra Quiroga, la capital cruceña genera residuos por encima del promedio nacional y mundial. “Nosotros generamos un aproximado de 1,24 kilos por persona al día, mientras que a nivel mundial el promedio es de 0,88 kilos diarios por habitante”, señala.

Del total de residuos generados, apenas el 1,5% de los materiales reciclables es aprovechado, una realidad que se repite en América Latina y el Caribe.

Según datos del Banco Mundial, se trata de la región que menos recicla en el mundo: solo el 4,5% de sus desechos es reutilizado, frente a un promedio global del 13,5%.

Impacto

Los microbasurales son lugares tomados para el depósito de residuos de casas, industrias y comercios. Van creciendo en la medida que faltan los controles hasta convertirse en grandes basurales. El impacto no es solo visual, porque también provocan contaminación y representan un riesgo para la salud, al convertirse en focos de infección, advierten los ambientalistas.

La falta de impermeabilización de los suelos y de estudio sobre la localización de estos basurales genera un foco de contaminación muy perjudicial.  El lixiviado que arrastra altos niveles de concentración de materia en descomposición penetra los suelos y, por la degradación, impide el crecimiento de nuevas plantas.

Quiroga explica que el lixiviado resulta de la descomposición orgánica de los residuos sólidos, que contamina las aguas subterráneas. Lamenta que existen sectores donde, debido a la expansión urbana desordenada, se forman microbasurales que generan contaminación subterránea, aérea y visual.

“Esta contaminación trae problemas muy serios para la salud pública en todos los aspectos. Contamina las capas freáticas y el agua, y genera vectores como chulupis y otros que transportan la contaminación a los alimentos”, indica.

En cuanto a la salud, las autoridades sanitarias han advertido que estos lugares son propicios para la proliferación de mosquitos.

El director del Sedes, Julio César Koca, ha advertido en reiteradas ocasiones que, con las lluvias, muchos recipientes en desuso y que están a la intemperie se convierten en criaderos del Aedes aegypti, transmisor del dengue y chikunguña. Por eso, instó a las autoridades municipales a intensificar las tareas de limpieza.

El reciclaje, la alternativa

La ONU señala que tener sistemas adecuados de gestión de desechos es la base de una economía circular, en la que los productos pueden ser reutilizados y reciclados.

Quiroga explica que la Ley de Gestión Integral de Residuos Nº 755 establece la política general y el régimen jurídico para manejar los residuos, priorizando la prevención, la reducción de su generación, el aprovechamiento y la disposición final segura y sanitaria, pero muchas veces queda en papeles.

Recuerda que las responsabilidades del municipio son reglamentar y ejecutar la recolección de todos los residuos dentro de su jurisdicción, pero lamenta que no funciona la implementación del Programa Municipal de Gestión de Residuos y que tampoco se garantice la sostenibilidad financiera del servicio.

Los ambientalistas consideran que tampoco se ha logrado promover la separación en origen, por lo que falta educación ambiental y la inclusión de recicladores formales. “Más del 90% de los residuos son recolectados y llevados al relleno sanitario. Apenas el 1,5% de los residuos es reciclado”, dice Quiroga.

La normativa municipal establece multas económicas de hasta 20 salarios mínimos por depositar residuos en lugares no autorizados, como calles y otros espacios públicos.