Cada 12 de abril se celebra a la niñez, pero datos del Censo 2024 y UNICEF muestran brechas: uno de cada dos niños es pobre y su agenda no pesa en la política.
Fuente: eldeber.com.bo
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Hay regalos, actos escolares y sonrisas. Pero este 12 de abril, el Día del Niño en Bolivia también deja una pregunta incómoda: ¿qué tan protegida está la niñez en el país?
El Día del Niño en Bolivia se celebra cada 12 de abril desde 1955, cuando fue instituido para promover los derechos de niñas, niños y adolescentes. La fecha busca recordar la responsabilidad del Estado y la sociedad en garantizar su bienestar, en línea con principios que luego serían consolidados por la comunidad internacional, como la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
Más de 3 millones de niños en Bolivia
Según datos del Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia tiene una población de más de 11,3 millones de habitantes. De ese total, cerca del 27% corresponde a menores de 15 años, es decir, más de 3 millones de niños y adolescentes.
La distribución es prácticamente equitativa entre varones y mujeres, mientras que la mayor parte de esta población se concentra en áreas urbanas, reflejando el proceso de migración interna y urbanización del país en las últimas décadas.
Sin embargo, en el área rural persisten mayores niveles de vulnerabilidad, con menores condiciones de acceso a servicios básicos, educación y salud.
La otra cara: pobreza infantil
Detrás de la celebración del Día del Niño en Bolivia, los datos de UNICEF revelan una realidad crítica: uno de cada dos niños vive en situación de pobreza.
Esto implica que millones de menores enfrentan limitaciones en alimentación, acceso a salud, educación y condiciones de vida adecuadas, lo que impacta directamente en su desarrollo.
La pobreza infantil no solo refleja una carencia económica, sino también una brecha estructural que condiciona las oportunidades futuras de esta población.
Niñez fuera de la agenda política
En el contexto electoral, UNICEF impulsó el documento “La Agenda Urgente es con la Niñez”, con el objetivo de posicionar a este sector en los programas de gobierno.
La organización sostuvo reuniones con candidatos y actores políticos para incorporar propuestas concretas. Sin embargo, la respuesta no fue la esperada.
La razón es tan simple como incómoda: los niños no votan.
Esa realidad se traduce en una menor presencia de políticas específicas en los planes de gobierno, pese a que se trata de uno de los grupos más numerosos y vulnerables del país.
Una celebración que interpela
El Día del Niño en Bolivia no es solo una fecha para celebrar. Es, sobre todo, un recordatorio de la deuda pendiente con millones de niños que crecen en condiciones desiguales.
En un país donde la población infantil empieza a reducirse en proporción, el desafío es mayor: garantizar que cada niño tenga acceso a oportunidades reales.
Porque mientras uno de cada dos niños siga siendo pobre, el 12 de abril seguirá siendo más que una celebración: será una advertencia

