LÍDER DE “LOS ESPARTANOS”
El ciudadano colombiano Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias “Mapaya”, señalado como líder de la organización criminal “Los Espartanos”, permanece con detención preventiva en el penal de Palmasola, en Santa Cruz, a la espera de una orden de traslado a la cárcel de Cantumarca, en Potosí. El eventual cambio implicaría pasar de una altitud aproximada de 416 metros sobre el nivel del mar a cerca de 3.900 metros, en un recinto considerado de mayor control y seguridad.
Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias “Mapaya”. Fotos/Erbol.
Fuente: erbol.com.bo
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Jorge Campazde 37 años fue capturado el pasado 6 de abril de 2026 durante un operativo policial en la zona de Paurito, en Santa Cruz, donde cayó junto a otros 12 implicados: 11 ciudadanos colombianos -incluida una mujer- y dos bolivianos, quienes también cumplen detención preventiva en la sección PC-7 del penal de Palmasola mientras avanzan las investigaciones.
El “Mapaya” es identificado como una figura clave dentro de “Los Espartanos”, una de las facciones criminales más violentas surgidas en Buenaventura, Colombia, tras la fragmentación del grupo conocido como “La Local”.
Es considerado una de las “joyas de la corona” para la justicia colombiana y está vinculado a delitos de alto impacto como homicidio, secuestro, extorsión y tráfico de armas, además de su presunto rol en la coordinación de operaciones fuera de su país.
Según informes de inteligencia, esta organización mantiene una estructura cerrada y jerárquica, con capacidad de operar desde el interior de cárceles o a través de redes internacionales.
Su principal actividad está ligada al narcotráfico, controlando rutas de salida de droga por el Pacífico y estableciendo alianzas con otros grupos armados, además de ejercer control territorial mediante extorsión y violencia sistemática.
La captura de “Mapaya” en Bolivia se inscribe en un contexto regional marcado por la caída del narcotraficante Sebastián Marset, cuyo arresto y posterior expulsión a Estados Unidos desencadenaron un efecto dominó sobre las estructuras criminales en el Cono Sur.
A partir de ese momento, las autoridades activaron operativos para ubicar a las células remanentes, lo que permitió identificar y desarticular redes logísticas que operaban en el país.
En ese entramado, “Mapaya” cumplía el rol de articulador internacional, encargado de asegurar refugios, rutas y contactos para estas organizaciones.
Este avance es atribuido por fuentes oficiales a una estrategia sostenida desde el Ministerio de Gobierno, encabezado por Marco Antonio Oviedo, cuya gestión se ha caracterizado por un trabajo discreto y coordinado con instancias internacionales de inteligencia. Desde esa cartera de Estado se destaca que las acciones no responden a anuncios mediáticos previos, sino a resultados concretos, como el operativo en Paurito y la captura de objetivos de alto valor.
Las investigaciones también apuntan a posibles vínculos entre estas estructuras y redes más amplias del narcotráfico regional. En ese sentido, el eventual traslado de “Mapaya” a un penal de mayor seguridad responde no solo a su nivel de peligrosidad, sino también a la necesidad de aislar a un actor clave en la logística del crimen organizado transnacional y evitar cualquier intento de reorganización desde territorio boliviano.
POR QUE “MAPAYA”
En el círculo de «Los Espartanos», este apodo se le otorgó a su líder por su naturaleza astuta y escurridiza, proyectando la imagen de un hombre que jamás quedaba vulnerable ante sus enemigos, sino que, por el contrario, era quien acechaba y capitalizaba cualquier descuido ajeno para asestar golpes letales.
Con el tiempo, el nombre trascendió el simple apodo para convertirse en un sello de terror, simbolizando un control férreo, un liderazgo impenetrable para las autoridades y una capacidad táctica que lo mantenía siempre un paso por delante de las bandas rivales.
