El presidente republicano indicó que aliados de Estados Unidos enviarán dragaminas “tradicionales” para sumarse a la operación estadounidense en el estratégico paso marítimo
Trump y Starmer se estrechan la mano en Chequers en septiembre de 2025. El domingo, Trump afirmó que el Reino Unido enviará dragaminas al estrecho de Ormuz, aunque el gobierno británico no confirmó su participación en la operación. (Leon Neal/Pool vía REUTERS/archivo)
Fuente: infobae.com
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El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el domingo que el Reino Unido y otros países se sumarán a las operaciones de desminado del estrecho de Ormuz, en una entrevista con Fox News que amplió el alcance del bloqueo naval que ordenó horas antes tras el fracaso de las negociaciones de paz con Irán en Islamabad.
“Contamos con dragaminas de última generación, los más modernos y avanzados, pero también estamos incorporando dragaminas más tradicionales. Por lo que entiendo, el Reino Unido y un par de países más están enviando dragaminas”, declaró el mandatario.
Sin embargo, el gobierno del primer ministro británico Keir Starmer —a quien Trump ha criticado durante semanas por no involucrarse militarmente en la reapertura del estrecho— no confirmó su posible participación en las operaciones. Londres guardó silencio ante el anuncio del presidente estadounidense.
El bloqueo y el desminado
El anuncio sobre los dragaminas se produce pocas horas después de que Trump ordenara en Truth Social el bloqueo naval del estrecho de Ormuz y el inicio de las operaciones de desminado, en una escalada sin precedentes de la tensión en el Golfo Pérsico.
“La Marina de los Estados Unidos comenzará de inmediato el proceso de bloquear cualquier barco que intente entrar o salir del estrecho de Ormuz”, escribió Trump, calificando el cierre iraní de la vía marítima de “extorsión mundial”. El presidente instruyó además a su armada a interceptar todo buque en aguas internacionales que haya pagado peajes a Irán y advirtió que cualquier iraní que dispare contra embarcaciones estadounidenses o civiles “será enviado al infierno”.
Trump explicó que tomó estas decisiones porque durante las negociaciones en Islamabad —las de mayor nivel entre Washington y Teherán desde la revolución islámica de 1979— Irán se negó a renunciar a sus “ambiciones nucleares”. “Hay una sola cosa que importa: Irán no está dispuesto a abandonar sus ambiciones nucleares. ¡Irán nunca tendrá un arma nuclear!”, escribió.
Los Guardianes de la Revolución respondieron de inmediato, declarando que el estrecho está “bajo control total” de sus fuerzas armadas y advirtiendo que “el enemigo quedará atrapado en un vórtice mortal en el estrecho si da un paso en falso”, acompañando el mensaje con un video que muestra embarcaciones en la mira de un sistema de apuntamiento.
Una vía marítima estratégica
Buques de carga navegan por el Golfo cerca del estrecho de Ormuz en marzo de 2026. Los Guardianes de la Revolución advirtieron el domingo que el estratégico paso marítimo está «bajo control total» de sus fuerzas y amenazaron con un «vórtice mortal» ante el bloqueo ordenado por Trump. (REUTERS/Stringer/archivo)
El estrecho de Ormuz lleva cerrado efectivamente desde que Irán lo bloqueó en represalia por la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel lanzaron contra la república islámica el 28 de febrero. Antes de su cierre, por esa vía transitaba una quinta parte del petróleo mundial, lo que convierte su reapertura en una prioridad económica global.
El sábado, en plenas negociaciones en Islamabad, Trump ya había anunciado que Estados Unidos iniciaba “el proceso de desbloqueo” del estrecho mediante el desminado de sus aguas, criticando a China, Japón, Corea del Sur y varios países europeos por no tener el “valor o la voluntad” de hacerlo ellos mismos. La incorporación del Reino Unido a las tareas de desminado, si se confirma, representaría un giro significativo en la postura británica.
Islamabad y sus consecuencias
El vicepresidente JD Vance abandonó Pakistán el domingo sin acuerdo tras casi 20 horas de conversaciones, declarando que Washington había presentado su “oferta final y mejor” y que ahora le correspondía a Teherán decidir. La delegación iraní también se retiró de la mesa, señalando que la contraparte “no pudo ganarse la confianza” de sus negociadores.
Pakistán, que ofició de mediador, instó a ambas partes a seguir respetando la tregua temporal de dos semanas acordada para dar lugar a las negociaciones. Su futuro, tras la cadena de anuncios del domingo, luce más incierto que nunca.