Los municipios con bajo presupuesto son los que más dependen del FNDR para ejecutar obras básicas en educación, salud, agua potable, alcantarillado, riego, electrificación, entre los principales proyectos. La demora en el pago de los créditos reduce la cantidad de recursos disponibles para nuevos proyectos.
Por Erika Segales
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Fuente: eldeber.com.bo
El bloqueo registrado hace unos días en Yapacaní, en demanda de un crédito solicitado al Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), ocurre en un momento en que el sistema de financiamiento para obras públicas enfrenta un aumento de deudas impagas. En 2025, la mora en esta instancia se duplicó y pasó de 5,30% a 11,04%, actualmente el monto representa más de Bs 595 millones.
Tras casi un año de trámites, desde mayo de 2025, Yapacaní aún espera la aprobación de un crédito de más de Bs 4 millones destinado a un proyecto de pavimento rígido en los accesos a distintas unidades educativas. La demora derivó en una protesta de dos días con bloqueos que cortaron el tránsito en la ruta nueva Santa Cruz-Cochabamba.
El alcalde de Yapacaní, Juan Carlos Valles, explicó que los municipios con presupuestos bajos para ejecutar su POA (Plan Operativo Anual) recurren a créditos del FNDR para cumplir con las obras que necesita la población.
En términos simples, el FNDR funciona como un banco estatal que presta dinero a las entidades territoriales autónomas, como gobernaciones, alcaldías, gobiernos regionales, gobiernos autónomos indígenas originarios campesinos y universidades públicas.
El FNDR financia proyectos de salud y educación, agua potable y alcantarillado, riego y electrificación, turismo con actividad productiva integral, proyectos para la generación de empleo, adquisición de bienes y proyectos viales con empleo intensivo de mano de obra, entre otros.
El jefe de evaluación y aprobación de la gestión de proyectos del FNDR, Jorge Rodríguez, explicó que para cada crédito solicitado se analiza la formulación de los proyectos y su impacto, si el municipio tiene la capacidad de pago y si los costos están bien calculados.
Sin embargo, el FNDR enfrenta un incremento en los créditos que no se pagan por parte de los prestatarios. La mayor parte de la deuda se concentra en dos gobernaciones.
“En 2025 la mora inició en 5,30% y concluyó en 11,04%, situación concentrada en las gobernaciones de Beni y Pando y agravada por limitaciones en la normativa de garantías”, informo la jefa de departamento de Planificación del FNDR, Elvia Villena, en la rendición pública de cuentas de la gestión pasada.
El gerente de Finanzas del FNDR, Fernando Cossio, explicó que las gobernaciones de Beni y Pando contrajeron créditos grandes en un determinado momento, y a partir de su situación económica en 2015, no lograron cubrir las cuotas de pago.
La mora tiene efectos directos sobre la capacidad operativa de la institución, ya que al tratarse de una entidad de intermediación financiera, su sostenibilidad depende de la recuperación de los créditos otorgados.
Para el economista Germán Molina la alta mora que registra el FNDR pone en riesgo su continuidad y observa que pese al elevado índice de mora se haya incrementado la cartera crediticia.
“Una mora de dos dígitos que registra una institución pública o privada es un indicador de alto riesgo para que continúe funcionando que es el caso del FNDR. Otro aspecto es que en el mes de diciembre 2025 se incrementó la colocación de cartera a pesar de la situación de elevada mora que no debería suceder en una gestión pública por resultados”, expresó.
Al 28 de febrero de este año, el FNDR reportó una cartera de Bs 5.383,11 millones. De ese total, Bs 844,88 millones corresponden a recursos propios, con una mora baja del 2%. En cambio, la mayor parte, Bs 4.538,23 millones, proviene de fideicomisos (dinero administrado), donde la mora sube al 9%, ambos suman una mora que no baja de dos dígitos.
Según el reporte, 28 de los 640 créditos de la entidad se encuentran con mora. La entidad señala que los intereses devengados alcanzan a más de Bs 19 millones, y los intereses en suspenso llegan a Bs 15,7 millones, estos últimos corresponden a créditos con un alto riesgo de que no sean pagados.
EL FNDR identifica vacíos normativos que afectan la seguridad del flujo financiero y señala que es necesario implementar una nueva política de cultura de pago y un marco normativo integral.
Los mayores deudores del FNDR operan con baja liquidez y déficit estructural
Las gobernaciones de Beni y Pando, identificadas como los principales deudores del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), enfrentan restricciones financieras marcadas por baja liquidez, caída de ingresos y elevados niveles de obligaciones acumuladas.
La Gobernación del Beni informó que en 2025 operó con una liquidez equivalente al 50% de su techo presupuestario. La secretaria departamental de Administración y Finanzas del Beni, Claudia Vargas, explicó que el presupuesto inicial ascendía a Bs 228,2 millones, pero la liquidez efectiva alcanzó a Bs 114 millones, lo que condicionó la ejecución presupuestaria y la atención de demandas sectoriales.
En el caso de Pando, el secretario departamental de Administración y Finanzas, Milton Soria, apuntó que los ingresos por el IDH, pasaron de cerca de Bs 200 millones a entre Bs 40 y 45 millones e indicó que la instancia tiene una deuda aproximada de Bs 178 millones por créditos. Asimismo indicó que la Gobernación requiere alrededor de Bs 8 millones mensuales, pero los ingresos oscilan entre Bs 5,5 y 6 millones.

