De acuerdo con el capitán Christian Lemcke, presidente de la Asociación Nacional de Pilotos, ambos pilotos fallecidos tienen carreras «intachables» y son «altamente» conocidos»

Fuente: El Deber
Por Ariel Melgar Cabrera
Los pilotos Carlos Fernando Moyano Aguirre (65) y Julio César Sardán Villarroel (43), quienes perdieron la vida en el accidente aéreo registrado en el trópico de Cochabamba, eran profesionales con amplia experiencia y formación en la aviación comercial, según datos oficiales e informes del sector aeronáutico.
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Moyano, nacido el 31 de diciembre de 1960, contaba con licencia de piloto de transporte de línea aérea, el nivel más alto dentro de la aviación civil, y una trayectoria de aproximadamente 45 años. Su certificación incluía competencia lingüística nivel cinco y estaba habilitado para volar con corrección óptica. Era reconocido por su experiencia en rutas nacionales y su capacidad para operar en distintas condiciones geográficas.
Por su parte, Sardán, nacido el 18 de mayo de 1983, tenía licencia de piloto comercial y también de transporte de línea aérea, con una experiencia acumulada de 18 años. Poseía competencia lingüística nivel cuatro y no registraba limitaciones en su habilitación, consolidándose como un profesional en pleno ejercicio dentro del ámbito aeronáutico.
Ambos tripulantes estaban a bordo de la aeronave que despegó la mañana del lunes desde La Paz con destino a Santa Cruz y que perdió contacto con la torre de control apenas 16 minutos después del despegue. Posteriormente, el avión fue detectado realizando maniobras en órbitas sobre el norte de Cochabamba antes de desaparecer de los radares cerca de las 11:00.
De acuerdo con el capitán Christian Lemcke, presidente de la Asociación Nacional de Pilotos, el perfil técnico del vuelo sugiere como hipótesis preliminar una posible falla de presurización, que habría provocado la pérdida de conciencia de ambos pilotos en cabina. “Son profesionales de carrera intachable, altamente reconocidos. Esto apunta a un hecho fortuito”, afirmó.
Según explicó, una falla de este tipo implica la pérdida de presión de aire dentro de la cabina, generando un ambiente incompatible con la respiración sin asistencia de oxígeno, especialmente a altitudes cercanas a los 39.000 pies. En estas condiciones, el piloto automático puede mantener la aeronave en vuelo durante un tiempo limitado, ejecutando maniobras como giros en círculo.
El siniestro movilizó un amplio operativo de búsqueda y rescate que culminó con la localización de la aeronave siniestrada horas después. Sin embargo, los equipos confirmaron el fallecimiento de ambos tripulantes en el lugar del impacto.
La muerte de Moyano y Sardán ha generado conmoción en el sector aeronáutico, donde eran considerados pilotos experimentados y respetados. Autoridades y especialistas han coincidido en la necesidad de esperar los resultados de la investigación técnica en curso para esclarecer las causas exactas del accidente.
Entretanto, el país despide a dos profesionales cuya trayectoria quedó marcada por años de servicio en la aviación, en una tragedia que enluta al sector y deja interrogantes aún por resolver.