Un alto el fuego entre Israel y el Líbano entró en vigor anoche. Antes de eso, bombardeos israelíes muy violentos azotaron el sur del Líbano, mientras que Hezbolá anunció a través de uno de sus representantes que su respeto por el alto el fuego dependería del compromiso de Israel de respetar esta tregua. En cualquier caso, es un tímido alivio para los habitantes de Beirut. Con información desde Sidón, para Radio Francia Internacional, Joan Cabasés Vegagraci.

Las primeras 12 horas de alto el fuego en Líbano se sostienen pese a algún ataque puntual israelí. El mayor riesgo para la tregua es la tensión sobre el terreno entre los soldados israelíes y los milicianos de Hezbolá. Tras 46 días de guerra abierta cuerpo a cuerpo, se hace difícil pensar que puedan bajar las armas de golpe.
Pero la principal imagen de la jornada es la del retorno. Centenares de miles de residentes están regresando hacia el sur de Líbano desde la medianoche, después de 46 días de desplazamiento forzado.
Aunque Israel destruyó ayer el último puente que conectaba la parte meridional de Líbano con el resto del país, ese paso ha sido reconstruido durante la madrugada para permitir el retorno de la población, ansiosa por comprobar si todavía tienen un hogar en el que vivir entre la devastación general.
No todos cuentan con esa posibilidad. Israel permanece desplegado en una franja fronteriza donde impide el retorno de decenas de miles de personas.
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Alivio para los habitantes de Beirut
El anuncio de una tregua de diez días en el Líbano es recibido como un alivio por Alexis Raad, franco-libanés: «Si el gobierno libanés logra ponerse de acuerdo con el gobierno israelí a través de Trump, ya sería algo bueno. Soy una de esas personas que quiere la paz entre Israel y el Líbano y eso es lo único que espero, nada más. No quiero desplazados, quiero que nadie muera. Y creo que la única manera de lograrlo es con la diplomacia», explica a nuestra corresponsal en Beirut, Sophie Guignon.
Por su parte, Ibrahim Skaff espera que esta sea la última guerra entre Israel y Hezbolá: «Tengo confianza en el alto el fuego, porque esta no es nuestra guerra, nos han arrastrado a ella. Hezbolá debe entregar sus armas, porque si las conservan, dentro de un año, seis meses o diez años, la guerra volverá a empezar».
Pero Raja’a Hadwane, que tiene la edad suficiente para haber vivido todas las guerras, es más cautelosa: «Miren mi edad, toda mi vida he sufrido la guerra. Si Dios quiere, espero que nos espere la paz. No hemos ocupado su tierra, son ellos quienes nos ocupan a nosotros. El alto el fuego anterior fue respetado por nuestra parte, pero no por la suya. Para confiar en el alto el fuego, este debe basarse en algo. Tenemos la cabeza en la boca del león».
«El pueblo libanés quiere que cesen los bombardeos»
Anoche, tras el anuncio del alto el fuego, salieron vehículos a la carretera y se observaron algunos atascos en la ciudad de Saida y en las orillas del río Litani. Pero se está lejos del regreso masivo observado tras el alto el fuego de 2024, por ejemplo, según constatan nuestros enviados especiales al Líbano, Aabla Jounaïdi y Jad El Khoury.
Sin duda, esto se debe a la duración limitada de esta tregua y al hecho de que varias autoridades, empezando por las de Hezbolá, el presidente del Parlamento y el ejército anoche, han pedido a los desplazados que no se dirijan a las zonas que hasta ahora han sido blanco de los ataques del ejército israelí.
Oum Ali, originaria de un pueblo muy cercano a la frontera con Israel, tiene la intención de quedarse en Beirut: «No me lo creo, creo que se están burlando de nosotros. No queremos un alto el fuego que les dé la oportunidad de bombardearnos de nuevo, como ya lo han hecho».
«En 2024, por nuestra parte, los combatientes respetaron el alto el fuego, pero Israel no. Nunca cumple sus compromisos. Durante 15 meses, los israelíes no dejaron de bombardear. Pero esta vez no nos quedaremos callados, seguiremos resistiendo hasta nuestro último aliento», agrega.
La situación del Líbano sigue siendo muy frágil para Georges, un habitante del barrio cristiano de Beirut, Achrafieh: «Israel ha conseguido lo que quería. Y tan pronto como Hezbolá quiera bombardear a Israel, este responderá muy rápido con su aviación. Así son las cosas: el más fuerte militarmente siempre gana, por desgracia. Además, todos están cansados: Israel está cansado, y Hezbolá también está debilitado. El pueblo libanés quiere descansar. Quiere que cesen los bombardeos. La gente está muriendo. Hay que encontrar una solución».
Otros civiles libaneses recibieron el anuncio con una alegría cautelosa este jueves por la noche, como Ali. Al igual que muchos desplazados, imagina que por fin podrá regresar a su hogar:
«Soy de los suburbios del sur de Beirut y pienso irme allí ahora mismo, a casa de un vecino. El alto el fuego es un primer paso positivo. Pero primero queremos ver cómo se aplicará en la práctica. Israel nunca lo respeta. Quiere quedarse en las zonas que ha invadido», asegura.
«Se habla de 10 días, pero estamos preparados para que dure 30 años. Simplemente, no queremos volver a vivir lo que vivimos durante el último alto el fuego en 2024. La gente era asesinada brutalmente en las carreteras; e Israel justificaba su muerte diciendo que pertenecían a Hezbolá. Tres cuartas partes de esas personas eran simples civiles, sin ninguna afiliación ni a Hezbolá ni a ningún partido. Creo que mucha gente comparte mi punto de vista. El alto el fuego aliviará a la gente, pero la mayoría no se moverá de donde está hasta que vea más claro», dice a RFI.