En su aniversario número 209, autoridades y expertos coinciden en diversificar la economía ante la caída del 19% en la producción gasífera. La industria sin chimeneas podría generar hasta $us 200 millones anuales.
Por David Maygua
Fuente: El Deber
El departamento de Tarija conmemoró, el pasado miércoles, 209 años de la Batalla de La Tablada en un contexto económico desafiante, marcado por la caída sostenida de los ingresos provenientes del gas natural y la necesidad de redefinir su matriz productiva. Autoridades, analistas y actores del sector privado coinciden en que el turismo y la diversificación agrícola emergen como los pilares de una nueva etapa para la región.
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Durante más de dos décadas, Tarija fue el motor energético de Bolivia gracias a sus reservas de gas, particularmente en campos como Margarita y San Alberto. Sin embargo, la declinación natural de los pozos, sumada a la falta de nuevas inversiones exploratorias, ha impactado directamente en la producción. Datos sectoriales muestran que entre 2023 y 2025 la producción gasífera cayó alrededor de un 19%, lo que redujo significativamente las regalías y transferencias al departamento, afectando su Producto Interno Bruto (PIB) y el ingreso per cápita.
Replanteo económico
El economista Roberto Jordán advierte que esta tendencia obliga a Tarija a replantear su modelo económico. Asegura que el turismo puede convertirse en una alternativa incluso más rentable que los hidrocarburos. “Bolivia ya genera más de 1.000 millones de dólares al año por turismo, con más de 1,2 millones de visitantes. Tarija podría estar generando cerca de 200 millones, pero su potencial es mucho mayor”, sostuvo.
El municipio de Cercado, liderado por el alcalde Johnny Torres, ha decidido apostar de lleno por ese sector. Torres asegura que en su nueva gestión el turismo será la “locomotora económica”, respaldada por inversiones en infraestructura urbana, saneamiento y ordenamiento territorial. Entre las medidas adoptadas destacan el cierre de botaderos a cielo abierto, la mejora de accesos viales y la implementación de plantas de tratamiento, condiciones consideradas clave para posicionar a Tarija como destino turístico competitivo.
En la misma línea, el presidente Rodrigo Paz planteó que el desarrollo turístico debe ir acompañado de inversión en capital humano. Según su propuesta, un nuevo pacto fiscal permitiría generar recursos para fortalecer capacidades en áreas estratégicas como turismo, comercio e hidrocarburos.
Paralelamente, expertos como el exdirigente cívico Roberto Márquez destacan el potencial del sector agroproductivo. La región ya es reconocida por su producción vitivinícola, pero el desafío es avanzar hacia la industrialización con valor agregado y diversificar cultivos. Márquez plantea impulsar productos de alto valor como arándanos, olivos, nuez y orégano, que requieren menos agua y tienen mayor demanda internacional.
Asimismo, insiste en la necesidad de generar condiciones de seguridad jurídica para atraer inversión extranjera y fomentar la creación de empresas y reducir la dependencia del Estado.
