Santa Cruz. Una madre relata el viacrucis que vivió para trasladar a su niña desde Eiti. Ante la falta de ambulancia, la trasladó en un camión hasta Camiri. Ahora la niña permanece en terapia en el hospital Mario Ortiz. Una madre relata el viacrucis que vivió para trasladar a su niña desde Eiti. Ante la falta de ambulancia, la trasladó en un camión hasta Camiri. Ahora la niña permanece en terapia en el hospital Mario Ortiz.
Por Deisy Ortiz Duran

Fuente: El Deber
Virginia Yumbay (48) apenas ha probado un bocado a en los últimos tres días. Su mirada permanece fija en la puerta del Servicio de Terapia Intensiva del hospital Mario Ortiz, donde su hija Karen Alejandra, de 10 años, lucha por su vida tras contraer fiebre amarilla. Este jueves, la pequeña está de cumpleaños. Ha mejorado, aunque continúa bajo estricta observación en cuidados intensivos.
Llegaron desde la comunidad guaraní Eiti, provincia Cordillera, tras un largo y angustiante viaje, que comenzó en un camión hasta Camiri y continuó en ambulancia hasta la capital cruceña. Durante el trayecto, la menor vomitó sangre y sufrió constantes desmayos.
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Según relata su madre, los síntomas aparecieron el jueves por la mañana, alrededor de las 10:30, con dolor de cabeza y fiebre. La niña fue llevada al centro de salud de su comunidad, pero tras una revisión regresaron a casa.
Al día siguiente, Karen Alejandra parecía recuperarse: se levantó, se lavó la cara, tomó su té y fue a la escuela. Sin embargo, al volver, los síntomas regresaron y luego, empeoraron. “Se echó a mirar su teléfono, estaba decaída, le dolía la cabeza. A las 17:30 dijo que quería vomitar. Fue entonces que vomitó sangre y se desmayó mi pobre hija”, cuenta Virginia con la voz quebrada.
La trasladaron de urgencia al centro de salud, pero tuvieron que esperar porque el médico estaba atendiendo a otro paciente. Pasaron unos 20 minutos y se volvió a desmayar. “Yo gritaba: Está grave mi hija, por favor atiéndanla”, recuerda. La niña volvió a vomitar sangre en al menos tres ocasiones.
El médico determinó que debía ser derivada a Camiri, pero el centro no contaba con ambulancia. “Yo solita cargué con mi hija, con la ayuda de mi hermana. Sin enfermera salimos en el camión de mi hermana”, relata. El viaje, de hora y media por camino de tierra, fue desesperante. “En el camino ya no pudo, estuvo a punto de morir. Volvió a vomitar sangre en una bolsa”.
Al llegar a Camiri, los médicos ordenaron su traslado inmediato hasta la capital cruceña. Llegaron en ambulancia el viernes por la mañana, con la menor casi sin poder moverse. Recién el lunes, cerca de las 12:30, logró sentarse.
Actualmente, Karen Alejandra permanece en terapia intensiva, aunque su madre señala que ha mostrado mejoría. Sin embargo, la situación económica de la familia es crítica.
Virginia, que es madre de seis hijos, llegó con Bs 1.000 que ya se agotaron en medicamentos y estudios, por lo que pide a la población que le tiendan una mano.
“No tengo nada de plata. Necesito que me colaboren. Cada rato piden recetas y laboratorios. No tengo ni para la comida”, lamenta.
Dice que la enfermedad es nueva en la comunidad, aunque ya había alertas por casos en la localidad cercana Capiacuandi.
“Hay hartos mosquitos”, dice Virginia, quien también indicó que brigadas del Sedes llegaron a la zona para realizar labores de contención y prevención.
Mientras tanto, ella no se mueve del hospital, aferrada a la esperanza de que su hija supere la enfermedad y pronto puedan volver a su comunidad para celebrar en familia su cumpleaños y agradecer a Dios por haberle salvado la vida. Para ayudarla puede comunicarse al celular 67814381.
Hay más casos sospechosos
Julio César Koca, director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), informó que hasta la fecha se tienen confirmados cuatro casos positivos de fiebre amarilla en el departamento cruceño.
El brote se concentra en comunidades de Gutiérrez, donde también se han detectado diez casos sospechosos. Todos permanecen internados en distintos centros.
Tres personas han fallecido a causa de la enfermedad, que tiene una alta letalidad, según el Sedes. Primero fue un joven de 20 años y esta semana se confirmó el deceso de una mujer de 26 años y de un hombre de 51 años.