Uno de los cambios más notorios es el paso de una minería artesanal a una actividad cada vez más mecanizada. “Se ha observado un crecimiento desmedido de la minería aurífera, especialmente en el sector del río Unduavi”, advirtió Yanira Huaygua

Fuente: ANF / La Paz
La minería ilegal en el municipio de Yanacachi, en los Yungas de La Paz, atraviesa un proceso de expansión sin controles efectivos por parte de las autoridades, advirtió Yanira Huaygua, coordinadora del proyecto Acceso Público de la Fundación Pueblo, quien alertó que la actividad no solo persiste, sino que se ha intensificado en el último año.
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De acuerdo con Huaygua, uno de los cambios más notorios es el paso de una minería artesanal a una actividad cada vez más mecanizada. “Se ha observado un crecimiento desmedido de la minería aurífera, especialmente en el sector del río Unduavi”, señaló a ANF.
Este avance ha generado transformaciones profundas en la dinámica local: comunidades que inicialmente se oponían a la actividad han terminado incorporándose a ella ante la imposibilidad de convivir con su expansión.
La investigadora también cuestionó la falta de acciones contundentes por parte de las autoridades municipales y nacionales. Según explicó, en Yanacachi predomina una postura “blanda” frente a la minería ilegal.
“Las autoridades se definen como ‘agromineras’ y han evitado emitir resoluciones firmes en contra de esta actividad”, afirmó.
A diferencia de otros municipios que han adoptado medidas restrictivas, en este caso solo se han registrado pronunciamientos aislados sin efectos concretos.
Huaygua criticó además el rol de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), señalando que las inspecciones realizadas han sido insuficientes. Recordó que una intervención el año pasado fue percibida como una acción “de fachada”, ya que no se coordinó con dirigentes locales ni se desarrolló en las zonas de mayor actividad minera.
El impacto ambiental y en la salud de las comunidades es otro de los aspectos más preocupantes. Estudios de agua han confirmado la presencia de mercurio en el ingreso al río Unduavi, lo que afecta a toda la cuenca aguas abajo.
“Esto perjudica directamente a comunidades como Yervani y Tres Marías, donde la floricultura depende de fuentes de agua que ahora llegan contaminadas”, explicó.
A estos efectos se suman la deforestación, la degradación de suelos y daños a la infraestructura vial, particularmente en la carretera principal de Sud Yungas.
Pese a este escenario, persisten focos de resistencia local. Las comunidades afectadas han llevado sus denuncias hasta la Cámara de Senadores, exigiendo respuestas y mayor transparencia en la información oficial.