¿Quiénes están más expuestos a la fiebre amarilla? Epidemiólogo explica los grupos de riesgo


El epidemiólogo Roberto Torres destacó el trabajo del Hospital del Niño, donde la paciente fue atendida tras ser referida desde una provincia en estado delicado.

Charles Muñoz Flores

 



Fuente: Red Uno

Santa Cruz atraviesa momentos de preocupación sanitaria tras registrarse tres fallecidos por fiebre amarilla, mientras las autoridades intensifican las recomendaciones de prevención. En medio de este escenario, una noticia alentadora surge desde el sistema de salud: una menor que presentó síntomas severos evoluciona favorablemente gracias a la atención oportuna y a la vacunación previa.

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El epidemiólogo Roberto Torres destacó el trabajo del Hospital del Niño, donde la paciente fue atendida tras ser referida desde una provincia en estado delicado.

“Llegó con un cuadro complicado, pero gracias a la intervención del equipo médico, tanto en emergencia como en terapia intensiva, la evolución ha sido positiva”, explicó el especialista.

Según Torres, un factor determinante en la recuperación de la menor fue que ya contaba con la vacuna contra la fiebre amarilla. “Al estar inmunizada, el cuadro fue más corto y menos grave”, señaló.

¿Quiénes corren mayor riesgo?

El epidemiólogo fue enfático al señalar que las personas no vacunadas son las más expuestas al contagio y a desarrollar complicaciones severas. A esto se suman grupos con mayor vulnerabilidad, como:

Pacientes con enfermedades de base

Personas con inmunosupresión

Mujeres embarazadas

En estos casos, el riesgo de evolucionar hacia formas graves de la enfermedad e incluso fallecer es considerablemente mayor.

Síntomas y evolución

La fiebre amarilla suele iniciar con fiebre alta repentina, dolor de cabeza intenso, escalofríos y dolores musculares. Entre tres a seis días después de la picadura del mosquito transmisor, pueden aparecer náuseas y vómitos.

En los cuadros más graves, la enfermedad puede derivar en ictericia —coloración amarillenta de la piel y los ojos— y hemorragias, por lo que el diagnóstico temprano resulta fundamental.

Vacunación: la principal defensa

Las autoridades sanitarias reiteran que la vacunación es la medida más efectiva contra la fiebre amarilla. Esta se aplica a partir del primer año de vida y, en la mayoría de los casos, una sola dosis brinda protección de por vida.

Sin embargo, en personas con alta exposición como guardaparques o trabajadores en áreas selváticas puede recomendarse un refuerzo cada 10 años.

Recomendaciones a la población

Torres instó a la población, especialmente a quienes hayan estado recientemente en zonas rurales o endémicas, a acudir de inmediato a un centro de salud si presentan síntomas.

“Una atención oportuna puede evitar complicaciones graves, hospitalizaciones o incluso la muerte”, advirtió.

Asimismo, destacó la importancia de mantener hábitos saludables como una alimentación equilibrada, buen descanso y control médico regular, como complemento para fortalecer el sistema inmunológico frente a diversas enfermedades.