Claudia Cronenbold presentó su dimisión y advirtió que en YPFB se requiere una “reingeniería legal y administrativa de largo aliento para desmantelar de forma segura los complejos obstáculos burocráticos”

Claudia Cronenbold (izq.) estuvo 22 días en el cargo
Fuente: Unitel
En su carta de renuncia a la Presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Claudia Cronenbold planteó la necesidad de explorar “nuevas rutas de gestión” para la petrolera estatal, al considerar que los tiempos técnicos y las limitaciones legales actuales no se alinean con la urgencia de resultados que demanda el Gobierno.
“Entendiendo que el Gobierno requiere resultados con una celeridad que los tiempos técnicos y los marcos legales actuales condicionan, considero que lo más responsable y leal con el proyecto de país es permitir que se exploren nuevas rutas de gestión que se alineen con las urgencias de la agenda nacional”, dijo la ejecutiva en la carta dirigida al presidente Rodrigo Paz.
La ahora expresidenta explicó que, tras asumir el cargo, encontró una empresa en un estado más deteriorado de lo previsto, marcada por problemas estructurales acumulados durante dos décadas de gestión, que han condicionado su funcionamiento institucional.

Según detalló, su prioridad fue realizar un diagnóstico técnico y administrativo, el cual evidenció que la estructura de YPFB se encuentra ensamblada “una arquitectura perniciosa, colmada de candados”.
En ese marco, Cronenbold consideró que la recuperación de YPFB pasa “por una reingeniería legal y administrativa de largo aliento para desmantelar de forma segura los complejos obstáculos burocráticos heredados”.
La ejecutiva resaltó que deja identificados los nudos críticos que afectan a la empresa.
En torno a la situación de la estatal, el exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos afirmó que YPFB requiere una “cirugía mayor” y advirtió que, de mantenerse en su estado actual, podría agravar la situación del país, por lo que planteó la necesidad de una ley y de consensos políticos que permitan encarar cambios estructurales en su funcionamiento.
Por su parte, el senador Branko Marinkovic cuestionó el modelo de empresas estatales y propuso abrir el mercado de combustibles (tuición de YPFB) a la competencia privada, al considerar que esto podría resolver problemas como las filas y el abastecimiento.
El legislador también expresó críticas al rol del Estado en la gestión empresarial, señalando que la actual situación del sector hidrocarburos refleja limitaciones estructurales en su administración.