Bolivia y Chile buscan impulsar una integración económica en un contexto de alineamiento político. Rodrigo Yáñez destaca que minería y agroindustria pueden liderar el proceso. Avanza la negociación de un nuevo TLC, con énfasis en inversión, logística y cadenas productivas.
Rodrigo Yáñez, exviceministro de Relaciones Económicas Internacionales de Chile y actual secretario general de la Sofofa/Aqua.cl
Fuente: Brújula Digital
La posibilidad de avanzar hacia una integración económica más profunda entre Bolivia y Chile vuelve a tomar impulso en un contexto marcado por un inédito alineamiento político y una agenda concreta de trabajo bilateral.
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Así lo sostuvo Rodrigo Yáñez, exviceministro de Relaciones Económicas Internacionales de Chile y actual secretario general de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) de Chile, quien identificó a la minería y la agroindustria como sectores clave para articular una relación más dinámica entre ambos países.
Yáñez fue parte de la numerosa delegación chilena que visitó Bolivia en el marco del encuentro entre los cancilleres de Bolivia, Fernando Aramayo, y de Chile, Francisco Pérez Mackenna.
La Sofofa, entidad a la que pertenece, es una de las principales asociaciones empresariales de Chile. Representa a empresas del sector industrial y productivo, incluyendo manufactura, minería, energía y alimentos.
Entrevistado por Brújula Digital, Yáñez dijo en Santa Cruz que existe una “ventana histórica” para mejorar los vínculos económicos, impulsada por la voluntad de los gobiernos y el involucramiento activo del sector privado.
“Nunca habíamos visto un nivel de alineamiento de este tipo en décadas”, afirmó, en referencia a los recientes encuentros entre autoridades y empresarios de ambos países.
Uno de los avances más concretos es el inicio de negociaciones para un nuevo tratado de libre comercio, que busca reemplazar y modernizar el actual Acuerdo de Complementación Económica (ACE 22), vigente desde los años 90. Según Yáñez, el objetivo es concluir este proceso en los próximos meses, apoyado por mesas de trabajo ya instaladas entre equipos técnicos y representantes empresariales.
En la entrevista se le hizo notar a Yáñez la asimetría de ambas economías: el PIB de Chile es siete veces más que el de Bolivia. En términos per cápita, Chile registra cerca de 16.500 dólares por habitante, similar a algunas economías europeas, mientras Bolivia ronda los 4.500 dólares.
Un área en lo que esta asimetría se nota más en la minería: Chile exporta 60.000 millones de dólares, mientras que Perú exporta 50.000 millones; Bolivia solo exporta 5.000 millones, pese a que se ubica en la misma zona geológica y minera que los otros dos.
Yáñez dijo al respecto: “Esas diferencias son reales, pero Bolivia tiene amplio potencial precisamente en la minería y también en la agroindustria. Esos pueden ser los ejes de la integración de los dos países”.
Para avanzar en esa dirección, el ejecutivo enfatizó la necesidad de generar “acciones habilitantes” que faciliten la integración. Entre ellos, mencionó la protección a la inversión, la modernización de normas sanitarias y fitosanitarias, la mejora de la logística y la implementación de mecanismos que permitan construir cadenas de valor compartidas.
“La integración no es solo comercio de bienes. Tiene que ver con encadenamientos productivos, con cómo generamos valor juntos”, explicó.
Yáñez, que es abogado de Universidad Católica de Chile, cuenta con una maestría en Regulación por la London School of Economics. Entre 2019 y 2022 fue subsecretario (viceministro) de Relaciones Económicas Internacionales de Chile durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera.
En ese cargo, lideró negociaciones comerciales, incluyendo pactos con países de América Latina, Asia y Europa, así como avances con la Unión Europea y el Reino Unido. También impulsó iniciativas como el Acuerdo de Asociación de Economía Digital (DEPA) junto a Nueva Zelanda y Singapur, y el Mercado Digital Regional de la Alianza del Pacífico.
Otro de los elementos centrales es el rol del sector privado. Según Yáñez, los empresarios están dispuestos a avanzar en la medida en que existan condiciones claras y previsibles. “Los gobiernos ponen las reglas, pero quienes hacen los negocios son los empresarios”, señaló.
Actualmente, ambos países han acordado la conformación de mesas de trabajo sectoriales y la realización de futuras misiones empresariales, con el objetivo de identificar oportunidades concretas y preparar el terreno para el nuevo acuerdo comercial.
No obstante, Yáñez reconoció que el proceso no estará exento de desafíos. La historia de la relación bilateral, marcada por tensiones políticas y por un aprovechamiento limitado de acuerdos previos, obliga a un enfoque pragmático. “Esto no es magia. Requiere trabajo, disciplina y reglas claras”, advirtió.
