Kapiakuandi: La fiebre amarilla siembra luto en el pueblo guaraní, no hay médicos ni caminos


Tres personas fallecieron en menos de un mes. Aumenta el número de enfermos que son trasladados a Charagua, la localidad más próxima. No hay ambulancia y cuando llueve no entran vehículos. Pereció una paciente que era llevada en tractor

Kapiakuandi: La fiebre amarilla siembra luto en el pueblo guaraní, no hay médicos ni caminos

Fuente: El Deber



Por Deisy Ortiz y Carmela Delgado

A los pies de la serranía del Aguaragüe, la fiebre amarilla azota con fuerza a la comunidad Kapiakuandi, sumiendo en el dolor y la impotencia a familias del pueblo guaraní. En menos de un mes, la enfermedad se ha cobrado la vida de tres comunarios y continúa afectando a otros, mientras los líderes buscan desesperadamente cómo trasladar a los pacientes.

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Para conseguir asistencia médica deben trasladarlos hasta Charagua, recorriendo más de 12 kilómetros de un camino agreste que atraviesa cañones y sigue el curso de una quebrada. Cuando llueve no tienen otra alternativa que salir a pie o sacar a los enfermos en lo que pueden, como ocurrió con la primera comunaria que presentó los síntomas, quien fue llevada a bordo de un tractor, pero debido al lento traslado murió al llegar al hospital. Tuvieron que emprender el doloroso retorno con el cuerpo.

La situación en la comunidad es grave. Ya hemos perdido a tres hermanos. Ese es el gran dolor que tenemos”, lamenta Serapio Yarucari Robles, capitán comunal.

Las víctimas son tíos, nietos, hermanos e hijos de familias que enfrentan esta epidemia en condiciones precarias, sin un médico, sin ambulancia y sin buenos accesos.

En la zona cuentan con una posta y con un enfermero que también debe dar abasto a otras tres comunidades. Las brigadas médicas llegan únicamente en casos de emergencia y para las campañas de salud.

Kapiakuandi: La fiebre amarilla siembra luto en el pueblo guaraní, no hay médicos ni caminos
Esta es la ruta para evacuar a los enfermos hasta Charagua. Se sigue el curso de una quebrada /foto: comunarios

 

El poblado Kapiakuandi (que significa pasto blanco) pertenece al Gobierno Autónomo Guaraní Kereimba Yyaambae (municipio de Gutiérrez) y está próxima a la localidad de Charagua. Allí viven 62 familias, todas guaraníes. Ellos aseguran que es la primera vez que una enfermedad golpea con tal fuerza a la comunidad. Ni siquiera el Covid-19 sembró luto en el lugar, porque no registraron muertes.

Esta vez fue distinto. Según el testimonio de los líderes, la primera víctima fue una comunaria, de 26 años, que murió el 26 de marzo, cuando aún no se sabía que se trataba de la fiebre amarilla. Cuando su estado se agravó, intentaron buscar auxilio y, en medio de una torrencial lluvia, salieron en un tractor, pero no logró resistir.

Nueve días después, un joven de 20 años presentó los mismos síntomas. Fue evacuado hasta la capital cruceña, donde lamentablemente falleció. Las pruebas de laboratorio confirmaron el diagnóstico: fiebre amarilla.

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Mientras la comunidad aún lloraba esta pérdida, otro joven enfermó y murió al día siguiente. “Ni siquiera acabamos de enterrar a uno, cuando otro ya había fallecido”, cuenta Yarucari.

Pero la enfermedad sigue azotando. El martes fueron trasladadas dos personas a Charagua y el miércoles se esperaba la llegada desde Eiti de una ambulancia, en un recorrido de hora y media, para evacuar a una niña de 10 años y a otro joven que recibía suero en una camilla.

“El enfermero hace lo que puede, porque debe atender cuatro comunidades”, insiste Yarucari, quien también asegura que necesitan medicamentos.

Otras de las principales dificultades es el acceso. “Cuando llueve el agua baja desde el cerro y no sale ni la ambulancia”, explica el capitán de la comunidad.

“Está grave acá”, confirma Tomás Guayupari, también autoridad comunal, quien llora la muerte de los tres integrantes de su pueblo y espera la recuperación de otros.

“Ya hemos llorado bastante. Tengo 65 años y no recuerdo algo así. Antes nos daba fiebre o viruela, pero los abuelos nos curaban con hierbas. Sin embargo, con esta fiebre que ha llegado la persona no dura ni una semana. A los tres días vomita sangre, y una vez que ocurre eso, la vida corre riesgo”, lamenta.

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Los otros pueblos temen pasar por lo mismo. “El domingo fuimos a Charagua y algunos nos tenían miedo”, lamenta.

El trayecto hasta esta localidad puede tomar unas tres horas a pie, calcula don Tomás, quien ha recorrido muchas veces ese camino. Cuando las condiciones lo permiten y se puede circular en vehículo, el viaje dura entre 45 minutos y una hora y media, dependiendo del estado de la ruta.

En medio de la emergencia, los varones han dedicado horas a reparar el camino para permitir el ingreso de ambulancias. “Cuando tocó sacar a la mujercita que falleció estaba lloviendo fuerte y no había cómo salir, porque el agua bajaba con fuerza por la quebrada. El otro joven también fue trasladado tres veces a Charagua y luego a la ciudad capital, pero ya volvió muerto”, relata Guayupari.

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Se ven obligados a abrir paso para los vehículos de rescate

 

La vacuna les da tranquilidad

Esta enfermedad les ha dado visibilidad para hacer escuchar sus necesidades, pero no ha sido nada fácil. Las autoridades se movieron para pedir apoyo a Charagua, Camiri y Santa Cruz de la Sierra hasta que llegaron brigadas médicas que recorrieron las casas para aplicar la vacuna contra la fiebre amarilla y fumigar para eliminar al mosquito.

Aunque la vacuna les ha dado algo de seguridad, algunos siguen enfermando. El sobrino de don Tomás fue una de las dos personas evacuadas el martes . “Esta vez la ambulancia vino rápido, por eso se están recuperando”, señala, al indicar que los primeros fallecidos no tuvieron la misma suerte.

El capitán comunal Yarucari asegura que las brigadas ya han vacunado a 201 personas, lo que ha brindado cierta tranquilidad a la población. Sin embargo, advierte que aún es urgente mejorar la infraestructura del centro de salud y asignar ítems para un médico y su auxiliar.

Siguiendo las tradiciones ancestrales, en este tiempo se han venido apoyando en la medicina natural, por lo que recurren al té de vira vira, matico y otras plantas medicinales de la zona.

En Gutiérrez hay emergencia sanitaria y refuerzan la vacunación

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Brigadas realizaron fumigaciones para combatir al mosquito que transmite la enfermedad

 

Ante los casos de fiebre amarilla, el Gobierno Autónomo Indígena Guaraní Kereimba Yyaambae (municipio de Gutiérrez) declaró emergencia sanitaria para tomar acciones de prevención y contención de la enfermedad.

La medida fue asumida por el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) y tendrá vigencia de un mes, periodo en el que se busca aplicar acciones frente al alto riesgo de propagación. La resolución permite regular reuniones y actividades culturales, sociales, deportivas, religiosas y políticas dentro del territorio indígena, como parte de las medidas de control.

Asimismo, instruye la conformación de brigadas de monitoreo y vacunación para frenar el avance de la enfermedad en las comunidades. Estas acciones incluyen la eliminación de criaderos de mosquitos, limpieza de viviendas, uso de larvicidas y fumigación.

La población también debe cumplir con la vacunación, además de usar mosquiteros y repelente como medidas de protección. Por otro lado, se dispone que el área de salud realice rastrillajes para detectar casos y reforzar la campaña de vacunación masiva.

Brigadas del Servicio Departamental de Salud (Sedes) están trabajando en la contención de la enfermedad en esas comunidades.

La declaratoria será remitida a los niveles de gobierno departamental y nacional, así como a otras instituciones, con el fin de gestionar insumos y medicamentos necesarios para enfrentar la emergencia sanitaria.

Por su lado, el corregidor de Eiti, Cesario Camargo, dijo que están controlando su zona para detectar a los que puedan presentar síntomas. En su comunidad viven 336 familias, es decir, 1.180 habitantes. “La zona contiene 22 comunidades guaraníes”, manifiesta.

Desde allí, una niña de diez años fue trasladada por su madre hasta la ciudad capital con síntomas de la enfermedad.

Camargo recordó la necesidad que tienen de fortalecer la atención en salud, porque en Eiti hay posta, pero no cuentan con medicamentos. También tienen un centro en Paja Colorada, a 20 kilómetros, pero tiene muchas carencias, lo que les obliga a salir.

Manifestó que con el Sedes se ha logrado vacunar a tres comunidades: Eiti, Kaipipendi y Kapiakuandi.

Alerta

La situación del pueblo guaraní también moviliza a las autoridades sanitarias de Chuquisaca, que identificó a Macharetí, Muyupampa y Huacaya como zonas de riesgo, debido a su cercanía con el área donde se registró el brote. Han enviado más dosis para reforzar la vacunación contra esta enfermedad en la región del Chaco.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó, el 13 de marzo, sobre la transmisión sostenida de fiebre amarilla en partes de Sudamérica. Hizo notar que septiembre de 2024 se han notificado casos en áreas donde no se habían registrado, por lo que llamó a fortalecer la vigilancia epidemiológica, intensificar las campañas de vacunación en poblaciones en riesgo.

Señala que en 2025 se notificaron 346 casos confirmados, con 143 fallecimientos en siete países de la región. Bolivia registró ocho casos y dos defunciones.

Sobre la fiebre amarilla

Transmisión. La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar cuadros graves con alta letalidad. No existe un tratamiento específico, pero la vacunación es la medida más eficaz para la prevención. Una sola dosis de la vacuna proporciona protección de por vida. La gran mayoría de los casos confirmados en 2025 y 2026 se registraron en personas que no estaban vacunadas.

Recomendación internacional. Se sugiere a los viajeros vacunarse al menos 10 días antes de visitar zonas donde la enfermedad circula de forma habitual.

Fuente: El Deber