Inversión extranjera y empresas son llamadas a reducir la informalidad


La informalidad va en aumento y las acciones del gobierno van lentamente, mientras la crisis se agudiza, las familias son más vulnerables en el sector formal e informal.

Fuente: El Diario



La informalidad en Bolivia está por el 85%, el más alto de la región y recientemente Latinometrics publicó información sobre el porcentaje de jóvenes que ingresan al mercado formal, la cifra está entre los más bajos de la región. Ante ese panorama, los economistas señalan a los impuestos que son altos y sostienen que los llamados a reducir la economía informal son los empresarios y las inversiones extranjeras, para ello el Gobierno deberá dar incentivos y crear condiciones favorables.

Amenaza

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La CAF, en la semana, habló que la informalidad es una amenaza, pero para el doctor en economía Antonio Saravia, esta aseveración es un error. “La amenaza es el gobierno y sus impuestos, sus trabas, su burocracia… por eso, porque es muy difícil hacer negocios de manera formal en el país, es que la gente se hace informal. La informalidad entonces es un escape a la amenaza del gobierno”, apuntó.

Además, señala que la informalidad es la única forma de sobrevivir en un país que no protege la propiedad privada, que no provee seguridad jurídica, que te mata a impuestos, etc.

“Y esto afecta sobre todo a los jóvenes, que tienen muy pocos chances en la economía formal”, resaltó.

No aporta

Si bien la informalidad, desde el punto de vista teórico, no aporta a la economía de forma directa, por ejemplo, a través de impuestos y siempre es observada, es una manera de enfrentar las crisis, según el economista y docente de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), Ernesto Bernal.

Por ejemplo, en países no desarrollados, como el nuestro, la informalidad nos ha salvado de ciertas crisis profundas, dijo, indicando que el porcentaje en el país oscila entre 80% a 85%, según estudios del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), uno de los más altos de la región.

Esos datos revelan el gran nivel de desempleo que existe en el país, por ello la informalidad ha absorbido esas personas, de lo contrario Bolivia se encontraría en una situación más complicada en este momento, sino sería la informalidad, destacó.

El desafío es cómo lo formalizamos, pregunta y responde que se necesita políticas económicas en temas de empleo, inversión para el sector público, pero más para el privado, para que pueda absorber esta mano de obra.

Salario

Bernal reflexiona que los incrementos salariales, sin un análisis, también provocan desempleo y tiene que ser absorbido por el sector informal, ya que las empresas formales no tienen la capacidad de cubrir los gastos laborales, por lo tanto despiden personal.

Asimismo, señala que el sector informal es más vulnerable a las crisis económicas, pues no gozan de beneficios sociales, también hay una parte del sector formal, un porcentaje entre 15% a 20% que siente los efectos.

En definitiva, la crisis económica y energética, que se traducen en incremento de precios y falta de carburantes en el mercado nacional afectan al sector formal como al informal, detalló.

“La gente entra al mercado informal con salarios de sobrevivencia”, explicó.

Sector privado

Bolivia se encuentra en un momento complicado debido a que el país no cuenta con recursos, es decir divisas, por ello las empresas privadas deben liderar la tarea de absorber la mano de obra, recomendó.

En esa misma línea, Bernal también planteó que el país debe captar inversión extranjera para crear empleo formal.

Lamentó que se haya derrochado 20 años de recursos que ingresaron por la venta de gas, con los cuales se hubiera avanzado en la formalización de la economía y en la creación de subsidios al desempleo, es decir planes de un año.

Además, reiteró que la empresa privada es llamada a liderar la absorción de la mano de obra, un porcentaje del sector informal, pero para ello el Estado debe brindar las condiciones e incentivos necesarios.

Formal

En Bolivia, menos del 5% de los jóvenes trabajadores participan en la economía formal. Esto significa que no tienen cotizaciones para la pensión, ni días por enfermedad, ni protección laboral, de acuerdo con una publicación de Latinometrics.

Esa es la tasa de informalidad juvenil más alta de América Latina y es un problema estructural que, el recién elegido presidente Rodrigo Paz, ha convertido en un pilar fundamental de su agenda.

Análisis

El último reporte del equipo de investigación Adámas-Inesad, titulado “Pulso Laboral & Sectorial”, de febrero, revela un diagnóstico alarmante del mercado de trabajo boliviano al cierre de 2025.

Pese a que la tasa de desempleo urbana cayó a un mínimo histórico de 2,3%, el informe advierte que este fenómeno no responde a una bonanza económica, sino a una “recomposición de la fuerza laboral que busca contrarrestar el deterioro de los ingresos laborales reales”.

La realidad es que el bolsillo del trabajador boliviano está bajo, cada día más vacío.

Entre 2024 y 2025, los ingresos se desplomaron un 13,4%, debido a un aceleramiento de la inflación que alcanzó el 20,4%. Ante la falta de un seguro de desempleo, la población ha optado por refugiarse en el sector informal, señala la publicación de Inesad.

La tasa de ocupados urbanos con aguinaldo, termómetro del empleo formal, cayó del 24,7% al 16,9%, lo que confirma que “un mayor porcentaje de personas está con empleos precarios ya sea por cuenta propia, familiares sin remuneración o de otra índole”.

El estudio destaca que la tasa global de participación subió al 80,1%, impulsada principalmente por las mujeres, quienes se han volcado al mercado laboral para sostener el hogar. En el sector privado, el empleo formal acumuló una caída del 19,9% desde 2017, golpeando con dureza a rubros como hidrocarburos y transporte.

La productividad laboral también sigue en picada, con la excepción del sector agropecuario, que muestra una tendencia positiva a pesar que aún “tiene una productividad laboral muy baja en relación al promedio nacional”.

En resumen, Bolivia trabaja más, pero gana mucho menos en términos de poder de compra, sentencia la publicación.

Fuente: El Diario