Las mujeres ganan espacios políticos, pero persisten las brechas de poder femenino


La elección de dos gobernadoras y una vicegobernadora marca un momento inédito en Bolivia, pero los datos reflejan que la paridad aún no se traduce en acceso real al poder. Dos analistas y dos parlamentarias exponen su visión sobre el tema.

Por Freddy Lacio Fernández



 

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Fuente: eldeber.com.bo

Gabriela de Paiva Padilla y María René Soruco Campero alcanzaron las gobernaciones en Pando y Tarija, respectivamente, como símbolos de un cambio esperado. A ellas se suma Paola Aguirre como la primera vicegobernadora electa en Santa Cruz. Pero, en medio del hito, surge la pregunta inevitable: ¿es suficiente esta presencia para consolidar espacios para las mujeres en la política boliviana?

Para el analista Orlando Peralta, el avance es innegable, pero no homogéneo. Sostiene que ambas gobernadoras llegan con legitimidad, aunque desde contextos distintos: mientras en Pando hubo una candidatura consolidada, en Tarija la postulación respondió a contingencias.

Las mujeres ganan espacios políticos, pero persisten las brechas de poder femenino

Aun así, subraya que el verdadero desafío será demostrar capacidad de liderazgo y gestión. “Es un gran avance porque las gobernaciones tienen un peso simbólico fuerte”, afirma, aunque advierte que el principal obstáculo sigue siendo cultural: “Más que lo que falta, lo que sobra es el machismo”.

En la misma línea, el analista Rodrigo Ayala interpreta estos resultados como parte de una “pulsión renovadora” en la política nacional. Destaca que, si bien las mujeres ya habían ganado espacio en el ámbito legislativo, su presencia en cargos ejecutivos era limitada. “Con esta elección pareciera que esa tendencia está comenzando a cambiar”, señala.

Visión política

Desde el ámbito político, la diputada Laila Salome Daou vincula este momento con hitos históricos como el voto femenino de 1952. Considera que la irrupción de mujeres en cargos de poder puede generar un equilibrio en la toma de decisiones y alentar una mayor participación femenina. “Es tiempo de que la mujer boliviana se anime a estos espacios”, afirma, resaltando la necesidad de fortalecer la confianza y preparación.

Sin embargo, la senadora Kathia Quiroga introduce un matiz crítico. Reconoce el avance simbólico, pero insiste en que aún no existe una participación equitativa real. “Seguimos siendo minoría”, advierte la legisladora, señalando que las mujeres enfrentan presiones, acoso, violencia y estructuras de poder dominadas por hombres. Para Quiroga, el desafío es consolidar liderazgos y garantizar condiciones efectivas de ejercicio del poder.

Los datos respaldan estas opiniones. Solo el 22,22% de las gobernaciones están en manos de mujeres, mientras que en alcaldías la cifra alcanza apenas el 9,25%. En las asambleas legislativas departamentales, los hombres concentran el 64% de los escaños.

Para Tania Sánchez, de la Coordinadora de la Mujer, la presencia femenina no puede ser solo simbólica. “El aumento de mujeres en la política no cambia el ejercicio del poder”, sostiene, subrayando que la brecha aún es profunda y que el reto es transformar las condiciones estructurales que limitan el acceso femenino a cargos de decisión.

EN RESUMEN

Brecha municipal. Solo 31 mujeres fueron electas alcaldesas de 335 municipios, reflejando que el acceso femenino sigue siendo limitado y desigual.

Retroceso legislativo. Las mujeres ocupan ahora el 36% en asambleas departamentales, una caída frente al 47% registrado en 2021. Hay un retroceso.

Hito histórico. Por primera vez dos mujeres liderarán gobernaciones en Bolivia, marcando un avance histórico aunque todavía insuficiente para alcanzar una representación equitativa real.