«Nicaragua convertida en base militar rusa», afirma opositor


Según el politólogo exiliado Félix Maradiaga, el pacto militar ratificado el miércoles en Moscú «rompe el balance razonable de fuerzas en Centroamérica».

El canciller ruso, Sergei Lavrov, flanquedo por Laureano Ortega Murillo (hijo de la pareja gobernante) y el entonces canciller nicaragüense Denis Moncada, en Managua. (Imagen de archivo: 19.04.2023)Imagen: RUSSIAN FOREIGN MINISTRY/AFP

La ratificación el miércoles (29.04.2026) en el Senado de Rusia de un acuerdo para fortalecer la cooperación militar con Nicaragua, firmado en Moscú en septiembre pasado, convierte al país centroamericano «en una base militar rusa», denunció el dirigente opositor nicaragüense Félix Maradiaga.

El líder opositor, que hace tres años fue uno de los 222 expresos políticos desterrados a Estados Unidos y despojados de sus bienes y su nacionalidad, advirtió en una declaración que ese acuerdo «rompe el balance razonable de fuerzas en Centroamérica y vulnera frontalmente el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica de 1995».

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Los esposos y copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, no solo violan la soberanía nicaragüense, sino que ponen en riesgo directo la seguridad de Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Belice, advirtió el también coordinador nacional interino del partido Ruta del Cambio.

Maradiaga urgió a los gobiernos centroamericanos a invocar el Tratado Marco de 1995 y a iniciar el proceso de expulsión del «régimen de Ortega del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)».

Y a los Estados Unidos, a la Unión Europea, al Reino Unido, a Canadá y a los aliados democráticos, a no cerrar los ojos de ese acuerdo de cooperación militar, el cual, alertó, «tendrá consecuencias de seguridad de largo alcance para todo el Hemisferio Occidental».

«Un proyecto inadmisible»

Para Maradiaga, lo firmado y ratificado en Moscú «es una base militar rusa instalada a las puertas del continente» americano, y no «un acto rutinario de cooperación bilateral».

«Es la formalización de un proyecto político inadmisible: la conversión de Nicaragua en un estado satélite de Vladímir Putin, en una plataforma operativa al servicio de los intereses geoestratégicos del Kremlin dentro del hemisferio americano», señaló.

A su juicio, se trata de un acuerdo redactado como un «cheque en blanco» para Moscú, que contempla el intercambio de información militar y de inteligencia sobre «asuntos de interés mutuo»; coordinación de esfuerzos frente a «amenazas a la seguridad global y regional»; entrenamiento conjunto de tropas; cooperación en guerra radioelectrónica; y cooperación en protección radiológica, química y biológica, entre otros temas.

«Ortega no es aliado de Rusia, es vasallo de Rusia. Y no es la primera vez que arrastra a la patria a una aventura ajena. Quien hoy autoriza este pacto es el mismo que en la década de 1980 involucró a Nicaragua, en su momento más vulnerable, en el peor de los conflictos geopolíticos del siglo XX -la Guerra Fría-, con un costo humano y económico devastador del que aún no nos hemos repuesto», aseveró.

gs (efe, Artículo 66, La Prensa)