El panorama político boliviano finalmente presenta una estructura clara. Después de 23 años, emerge una democracia cimentada en una voluntad popular incuestionable. A través de cuatro hitos históricos desde 2025, la ciudadanía ha diseñado un mapa político que es el fiel reflejo de nuestra inmensa diversidad.
Lo que vemos hoy no son polos opuestos ni enemigos irreconciliables; son visiones nacidas de realidades distintas. Esto es lo que hace de Bolivia un país con un futuro poderoso: la capacidad de sintetizar esas miradas, tomar cada propuesta y compatibilizarla para construir una ruta sólida hacia el desarrollo.
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El mandato de los gobernantes
Los gobernantes —nacionales, departamentales y locales— no están en sus cargos para imponer su arbitrio personal. Su deber, sustentado en la vocación democrática, es identificar las propuestas más útiles y viables para transitar, junto a la comunidad, el camino hacia la felicidad, la inclusión y el bienestar.
Los 23 años de autoritarismo de los que estamos saliendo deben quedar grabados en la memoria profunda para que jamás se repitan tales delitos. Pero ahí deben permanecer: en la memoria. De aquí en adelante, el camino pertenece a una Bolivia democrática, multiétnica, pluricultural, andina, valluna y llanera.
Realidades regionales y el límite de la tolerancia
Es natural que ciertas regiones busquen con determinación una mayor autonomía; son aquellas que más resistieron o las que más sufrieron la opresión de un modelo económico catastrófico. En esta variedad —donde coexisten la producción privada, la administración pública y los modelos mixtos— reside nuestra riqueza. Nadie tiene, ni puede tener, la última palabra.
Sin embargo, en este camino de construcción enfrentaremos amenazas. No podemos ser ingenuos: el diálogo es nuestra herramienta principal, pero no debe confundirse con la claudicación ante el chantaje. Las amenazas de sectores como la COB, que pretenden sabotear la reconstrucción democrática usando como bandera crisis que ellos mismos ayudaron a gestar, son inadmisibles. La conciliación es con el pueblo y con la ley, no con los privilegios de quienes pretenden mantener a Bolivia secuestrada en el pasado. Aquellos que se nieguen a aportar y busquen destruir, irán quedando en la escoria donde ellos mismos se cultivan.
De la etapa de diagnóstico a la acción profunda
Hasta ahora, el Gobierno se ha centrado en administrar el aparato público para identificar los «cuellos de botella» heredados de dos décadas de desastre. Con nuevas autoridades en gobernaciones, alcaldías y ministerios, ha llegado la hora de la reconstrucción productiva y liberadora.
Como ha señalado el presidente Paz, esto no se logra con poses, sino con diálogo y acciones concretas; con cirugías donde se necesite o con extirpaciones cuando la salud de la patria lo requiera. Seis meses de inmersión y análisis responsable de la realidad han sido suficientes. El diagnóstico está hecho y ha llegado la hora de iniciar el cambio profundo.
Justicia y Resiliencia
Para enfrentar el sabotaje interno en la administración pública, la solución es simple: capacidad y honestidad. En Bolivia hay gente trabajadora y capaz lista para servir. Asimismo, es urgente transformar la Justicia, que durante años fue el refugio de la «Gestapo» política del MAS. Debemos edificar una institucionalidad independiente que brinde seguridad jurídica tanto a la gente como a los capitales.
En este punto, es vital recordar a los perseguidos políticos. Como afirma Rodrigo Paz Pereira, el exilio, el refugio y la cárcel han formado resiliencia. Estas experiencias han creado bolivianos comprometidos que han adquirido visiones externas sin desvincularse jamás de la necesidad de nuestro pueblo, y cuyo retorno es fundamental para enriquecer las propuestas nacionales.
El futuro es hoy
Hoy surge una juventud vigorosa y mujeres extraordinarias liderando departamentos clave. Esta nueva generación debe conducir el futuro de la Patria, dialogando con la experiencia de quienes ya han implementado soluciones patrióticas en el pasado. No se trata de repetir errores, sino de construir sobre lo que funciona.
Adelante, Rodrigo. Con firmeza, coraje, transparencia y valentía. Has aprendido de una vida pública que dio mucho por Bolivia; ahora te toca, en estas condiciones históricas, romper definitivamente la estructura dictatorial y transitar con paso firme por la avenida democrática.
Por: Dr. Javier Torres Goitia C.
Exministro de Salud y Deportes
