Asumir el gobierno en las circunstancias de diversas gobernaciones o municipios en el país es un gran reto para las autoridades electas. Los ejemplos de mala administración son varios y podemos mencionar algunos: Santos Quispe, Iván Arias, Jhonny Fernández y Eva Copa, por citar unos casos. Muchos hemos visto cómo nuestras ciudades y departamentos han retrocedido en el tiempo y todos los avances significativos que conocimos fueron desapareciendo. Los escándalos de las autoridades estuvieron en primera plana; la corrupción, la inoperancia y la improvisación fueron el día a día de sus gestiones.
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Ya Maquiavelo mencionaba que personajes como Moisés o Alejandro Magno tenían una virtud que los diferenciaba de los demás: la educación. Antes de que Moisés liberara a los judíos del esclavismo en Egipto, él fue criado como un príncipe egipcio; en el caso de Alejandro, uno de sus maestros fue Aristóteles. También podríamos referirnos a Pablo, padre del universalismo y creador de la Iglesia, judío, fariseo estudioso de la ley y romano. Estos tres ejemplos nos muestran por qué los líderes se diferencian del resto y que conocen muy bien la realidad en la que se desenvuelven.
Las nuevas autoridades electas tienen el perfil de conocer lo público y la capacidad de tomar decisiones. Marcan una gran diferencia de imagen con sus predecesores; esto es simbólico y altamente significativo, rompen con la informalidad y supone un intento de restauración del orden. Tanto los gobernadores como los alcaldes deben saber escoger muy bien a sus gabinetes, debido a que el poder y el gobierno constituyen un gran trabajo en equipo. Desde las gobernaciones habrá retos de gobierno en distintos pisos ecológicos, como el paceño o el de la Amazonía indómita en Pando. La reconstrucción de las ciudades desde lo institucional y sus nuevas estructuras, así como atender el día a día de los ciudadanos —la prevención de riesgos, vialidad, áreas verdes, turismo, el cuidado del patrimonio arquitectónico-urbanístico, salud, etcétera—, es fundamental. Es un nuevo comienzo, un renacer con nuevos actores de los cuales se espera mucho.
Tanto la ciudadanía como la opinión pública estarán pendientes de las nuevas autoridades; cada acto debe ser medido, sin exageraciones y con objetivos claros. No solamente sus regiones o municipios estarán pendientes de ellos, sino también el país. Gabriela De Paiva y María René Soruco, gobernadoras de Pando y Tarija, respectivamente, y Fátima Tardío, alcaldesa de Sucre, darán a conocer el potencial que tienen y serán la punta de lanza de la renovación política que, al parecer, comienza en el norte y el sur del país. Juan Pablo Velasco representa la tecnología y la nueva visión cruceña; y Carlos Manuel Saavedra, el gran fiscalizador que ahora será el ejecutor del cambio en la capital oriental. César Dockweiler, el tecnócrata, especialista en su área y militar de la Fuerza Aérea, trae a la memoria la gestión de Armando Escobar Uría, donde el orden y la formalidad serán los rasgos de su administración. Luis Revilla, el dos veces alcalde paceño, ahora es el gobernador que quiere un “departamento maravilla” y mostrar nuestras potencialidades, donde el café, el cacao e incluso la ganadería juegan un papel fundamental entre la cuenca amazónica, los valles y el altiplano.
Debemos mencionar también a las autoridades que recibieron el voto de confianza para la reelección: Jhonny Torres, en el municipio de Tarija, que sigue manteniendo a un partido histórico, revolucionario y reformador como el Movimiento Nacionalista Revolucionario; y Manfred Reyes Villa, un mito de Cochabamba que ingresa a su último mandato edil.
La democracia es aquel sistema que les da a las flamantes autoridades cinco años para que demuestren el trabajo y el amor que tienen para con sus departamentos, municipios y ciudadanos. Es momento de volver a soñar, volver a creer y tener esperanza. Que las nuevas autoridades no nos defrauden, que construyan el presente día a día y que nos hagan recuperar el orgullo.
Jorge Roberto Marquez Meruvia
Politólogo
