El precio del petróleo ha subido considerablemente desde el bloqueo del estrecho de Ormuz. Y, según algunos analistas, la subida podría continuar hasta alcanzar los 250 dólares por barril. Un escenario que puede parecer extremo, pero que se explica por una realidad sencilla: la aritmética del mercado petrolero.

El bloqueo del estrecho de Ormuz, zona clave para el comercio marítimo de hidrocarburos, ha perturbado profundamente el mercado. Antes del conflicto, por allí transitaba alrededor del 20 % del petróleo mundial, es decir, cerca de 20 millones de barriles al día. El resultado: los precios han subido considerablemente. El barril, que a principios de año aún rondaba los 60 dólares, alcanza ahora niveles mucho más altos. Pero para algunos expertos, esto es solo el comienzo. Cada día, el mundo consume alrededor de 100 millones de barriles. Si se ven afectados 20 millones de barriles, está en juego una parte considerable del suministro mundial.
Desaparece uno de cada diez barriles
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Se han implementado soluciones para compensar esta pérdida. Según las estimaciones, unos 5 millones de barriles se redirigen a través de rutas alternativas, y otros 2 millones provienen de un aumento de la producción en otros lugares. En total, esto representa 7 millones de barriles. Pero sigue siendo insuficiente frente a los 20 millones inicialmente afectados. Por lo tanto, faltan unos diez millones de barriles al día. En otras palabras: casi uno de cada diez barriles desaparece del mercado.Y es precisamente este desequilibrio el que podría provocar una nueva subida de los precios en las próximas semanas.
¿Se puede reducir el consumo para compensar? En teoría, sí. Pero en la práctica, es muy difícil. El petróleo sigue siendo un recurso esencial, difícil de reemplazar rápidamente en el transporte, la industria o la agricultura. En consecuencia, la oferta disminuye, pero la demanda sigue siendo alta. El ajuste se produce, por lo tanto, a través de los precios. Los precios suben hasta que algunos actores ya no pueden comprar. El precio se convierte entonces en un mecanismo de selección.
Cuando el precio del petróleo hace la selección
Es como un juego de sillas musicales: hay menos sillas que jugadores. Algunos siguen, otros se quedan fuera. Y en este caso concreto, el precio del petróleo actúa como una música que se acelera. Sobre todo, porque las reservas estratégicas de los Estados se agotan progresivamente y las vías alternativas no bastan para cubrir el déficit. La Agencia Internacional de la Energía ya habla de una crisis “más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntos”. En este contexto, un barril a 250 dólares ya no parece una simple hipótesis, sino una posible consecuencia de un desequilibrio duradero.