La información y la realidad están modificando lo que sabe de esta enfermedad, que va modificando los casos, los efectos, el contagio.
Fuente: https://as.com
El Hantavirus no es un único virus, sino una familia de virus zoonóticos que se transmiten principalmente desde roedores a humanos. La OMS y organismos de salud pública describen dos grandes cuadros: síndrome pulmonar por hantavirus (HPS) y fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS).
El contagio se produce sobre todo por inhalación de aerosoles generados a partir de orina, heces o saliva de roedores infectados, o por contacto directo con estos animales. La transmisión entre personas es excepcional, limitada a algunas cepas como Andes, y requiere contacto muy estrecho con fluidos.
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La COVID‑19 está causada por el coronavirus SARS‑CoV‑2, un virus respiratorio que se transmite con gran facilidad entre personas. La OMS y los ministerios de sanidad han descrito desde 2020 que la vía principal son las gotas respiratorias y aerosoles al hablar, toser, cantar o simplemente respirar, especialmente en interiores mal ventilados. A diferencia del hantavirus, la transmisión persona a persona es muy eficiente, lo que explica su capacidad para generar ondas epidémicas y una pandemia global.
Síntomas: en qué se parecen y en qué se diferencian
Hantavirus
- Inicio: fiebre, cefalea intensa, mialgias, malestar general.
- Frecuentes: náuseas, vómitos, dolor abdominal, a veces diarrea.
- Evolución grave: dificultad respiratoria brusca (HPS) o signos hemorrágicos y fallo renal (HFRS).
COVID‑19
- Inicio: fiebre, tos seca, cansancio.
- Otros: dolor de garganta, congestión nasal, mialgias, cefalea, pérdida de olfato y gusto, síntomas digestivos.
- Evolución grave: neumonía, insuficiencia respiratoria, SDRA, trombosis, afectación multiorgánica.
Coincidencias: fiebre, malestar general, dolores musculares y, en fases graves, dificultad respiratoria. La diferencia clave: en hantavirus la afectación respiratoria o renal suele ser más abrupta y con mayor mortalidad, mientras que en COVID‑19 hay un espectro muy amplio, desde cuadros leves hasta enfermedad crítica.
Por qué el hantavirus es más letal pero menos peligroso a nivel poblacional
Los datos recogidos por la OMS y autoridades sanitarias indican que el hantavirus tiene una letalidad alta, que puede situarse entre el 5–15 % y alcanzar cifras superiores al 30–40 % en algunas cepas como Andes. En cambio, la COVID‑19 tiene una letalidad media mucho menor (en torno al 1–2 % en las primeras olas, menor tras la vacunación masiva), pero su altísima transmisibilidad hizo que el número total de casos y muertes fuera enorme a escala mundial.
Vacunas, tratamiento y control
Para el hantavirus no hay vacuna universal ni tratamiento antiviral específico aprobado de forma general; el tratamiento se basa en soporte intensivo (oxígeno, ventilación mecánica, manejo de fallo renal, etc.) y en la prevención del contacto con roedores y sus excretas. Para la COVID‑19 existen múltiples vacunas autorizadas por la OMS y agencias reguladoras, además de antivirales específicos y protocolos de manejo bien establecidos. Las medidas de salud pública (mascarillas, ventilación, aislamiento de casos) han demostrado reducir la transmisión.


