El apoyo a los informales derivará en la formalización; sin embargo, el proceso es complicado por la diversidad económica del sector.

Fuente: El Diario
La informalidad quedó a segundo plano para hablar ahora de la economía popular, que requiere de ciertos apoyos políticos para atraerlos a la formalidad, pero para que tenga una experiencia grata y no un infierno tributario. La CAF organizó un taller en el que se plantearon varias ideas, así como observaciones sobre este sector.
El tema de la informalidad es un problema que atraviesa distintos países, aunque Bolivia tiene la mayor participación, señaló la representante de CAF en Bolivia, Jeannette Sánchez, al informar sobre el evento que organizaron, titulado Taller internacional: Economía para la gente, propuestas para el fortalecimiento y la formalización de la economía popular boliviana.
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“Queremos contribuir con un granito de arena al Gobierno, con apoyo de la academia y grupos económicos”, dijo al referirse al desarrollo del taller.
La representante reflexionó al indicar que hay que repensar el tema de la informalidad no solo como un mal, que hay que perseguir, sino como un potencial. “La gente está resolviendo su propia vida y no hay que darle bonos, ya que se busca dignamente sus fuentes de ingresos”, dijo.
Reconoció que hay experiencia y tecnología como en la ciudad de El Alto, pero con baja calidad y productividad, también con problemas de seguridad.
La economía popular tiene un margen importante para fortalecer sus capacidades, con el objetivo de mejorar sus oportunidades económicas, no sólo de las familias si no también su aporte a la economía y el desarrollo de Bolivia.
El evento presentó varias reflexiones sobre el sector formal e informal, una de ellas es la identificación, es decir a que grupo es más viable formalizar, a qué costo y si realmente vale la pena.
Costos
El economista e investigador, Pablo Mendieta, sostiene que se debe apuntar a todos los formalizables, ya que los de subsistencia, de escala pequeña, es complicado llegar a ellos por el alto costo que implica para éstos y el Estado.
“La formalización debe vincularse con productividad, crédito y empleado pagado”, señaló, asegurando que el ingreso a la formalidad debe ser una experiencia agradable para las personas y empresas.
Los costos de permanecer en la formalidad, como las obligaciones tributarias que tiene que incurrir el nuevo contribuyente, debe tener compensación, esto se puede reflejar en créditos y apertura de mercados.
Trámite
La representante de CAF en Bolivia, mencionó que, entre las puntualizaciones del taller expresado por los expositores, la formalización no sólo tiene que ver con el problema del trámite, tampoco se lo puede hacer mediante una norma, sino tiene que ver con el tema de capacidades.
“La gente más fortalecida tendrá mejores oportunidades”, apuntó a tiempo de indicar que hay que tener no sólo una política de bajar la tramitología, que no es suficiente, sino una estabilidad económica, que garantice que los precios se mantendrán y habrá abastecimiento de gasolina, es decir certidumbre.
Recordó que la economía popular opera en servicios, gastronomía, comercio, entre otros, si el apoyo se dirige a estos sectores para mejorar la calidad y hacer más eficientes, implica abrirles más oportunidades económicas y movilizar recursos, así como facilitarles el acceso a los servicios financieros.
En el mediano plazo se espera provocar la formalidad y que sea un buen negocio, un acierto, que el impuesto le genere retribución y beneficio.
Plantean favorecer y fortalecer la economía popular, la formalidad vendrá en el tiempo. Además, que la preocupación central del Gobierno apunte a que la economía popular tenga mejores oportunidades, más trabajo digno, gestione sus ingresos en el tiempo, entre otros.
Alteraciones en el Sistema de precios
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, indicó que el Gobierno trabaja en la estabilización de la economía nacional, con el objetivo de dar certidumbre a los sectores económicos del país.
Explicó que el sistema relativo de precios fue deteriorado y la tarea de la administración actual apuntará a restablecer esta herramienta para que el mercado funcione y que la volatilidad de precios se vaya reduciendo, e impacte menos a las pequeñas unidades productivas en Bolivia.
Reiteró que el “Estado tranca” empujó muchas unidades económicas a la informalidad. “La relación costo beneficio de la formalidad es negativo, cuesta mucho más de lo que recibimos”, resaltó.
Formal e informal
La autoridad observó que hay que tener mucho cuidado con los conceptos de formal e informal, ya que algunos contribuyen a la economía al cumplir con sus obligaciones al municipio, por lo tanto no es necesariamente pobre.
Asimismo, trabajan para que el sector de la economía popular empiece a integrarse de mejor manera al resto de la economía.
Por su parte, el representante de Finconecta, Javier Villanueva, expresó que las unidades económicas autónomas, no necesariamente son informales y el mundo desarrollado se acerca más a esta situación, debido al uso intensivo de la tecnología e inteligencia artificial (IA).
Propone que a ese sector se debe capacitar en las nuevas tecnologías para que hagan uso correcto de estas herramientas en favor de sus emprendimientos.
Transversal
En la inauguración, el presidente Rodrigo Paz afirmó que la informalidad no puede seguir siendo observada únicamente desde una perspectiva restrictiva o burocrática, sino como una expresión de la capacidad de generación económica de millones de bolivianos. “El capital expresado desde la informalidad es transversal en Bolivia”, señaló.
Paz sostuvo que el desafío del país consiste en desmontar lo que denominó un “Estado tranca”, al que atribuyó obstáculos para el crecimiento de pequeños emprendedores, comerciantes y trabajadores independientes.
En ese sentido, defendió la necesidad de impulsar reformas estructurales, generar consensos políticos y abrir una nueva etapa de concertación nacional basada en el crecimiento económico, la inversión y productividad.
“La informalidad no es simplemente un problema de evasión o marginalidad, sino en muchos casos una respuesta racional de millones de personas frente a sistemas legales y administrativos excesivamente complejos”, señaló el ministro de la Presidencia José Luis Lupo, quien también destacó que la economía popular ha sido históricamente uno de los principales generadores de empleo en Bolivia.
Lupo sostuvo, además, que el reto no pasa únicamente por trasladar a millones de personas hacia esquemas tradicionales de formalización, sino por construir nuevas herramientas basadas en tecnología, ciudadanía digital, acceso a oportunidades y productividad. “La economía popular no es un fenómeno residual, sino un componente central de nuestra economía y una gran oportunidad”, afirmó.
Fuente: El Diario